Inteligencia Emocional Salud Social

Estar aburrido es bueno para la salud y fomenta la creatividad.

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El aburrimiento es la sensación de insatisfacción ante la falta de estímulos placenteros o actividades interesantes que nos hace sentir que no estamos realizando nada de utilidad e incluso nos hace sentir vacíos. Básicamente, es el sentimiento de no estar haciendo nada o estar realizando algo tedioso lo cual nos genera cierto malestar. Y sí, el aburrimiento o el tedio es una emoción y como emoción que es tiene una función adaptativa.

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Vivimos en una sociedad programada en la que parece que el tener tareas constantes parece ser lo más socialmente aceptado. Está mal visto el estar sin hacer nada. Pero si estamos siempre haciendo algo no dejamos tiempo para pararnos a pensar en nuevas tareas. Además, la tecnología nos estimula constantemente a hacer cosas y a veces nos pasamos horas mirando páginas de Internet o las redes sociales cubriendo nuestro tiempo, el cual podríamos aprovechar para descansar y desconectar aunque sea por un momento. Eso sí, todo en exceso puede ser perjudicial, ya que un estado de aletargamiento excesivo podría ser un indicio de un problema de estado de ánimo superior.

Los niños pueden aburrirse y no pasa nada, más bien al contrario. 

Especialmente en nuestra infancia, debemos intentar dejar que los niños tengan tiempo para indagar por ellos mismos fórmulas para aprender nuevas tareas o jugar, a ser creativos y solucionar problemas por ellos mismos sin que esté todo ya programado. Salen del colegio, van a las actividades extraescolares, los recogen, baño, cena, deberes, un poco de televisión y a dormir. ¿Dónde está en todo este tiempo la inventiva personal?

Para lograr que los niños sean más creativos hay que dejarles tiempo a que discurran por sí mismos, para ello debemos dejarles siempre los medios suficientes y los recursos para poder crear, pero dejando que sean ellos mismos los que piensen el qué hacer en su tiempo libre. Sabrán hacerlo. Si se lo hacemos nosotros todo y les damos todo hecho los niños estarán aprendiendo de forma automática y lo ideal sería no educar marionetas sino personas capaces de valerse por sí mismas.

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10 beneficios del aburrimiento. 

  1. Estimula la creatividad. ¿Cómo podríamos hacer cosas nuevas si ya estamos ocupados haciendo otras? Estar aburridos fomenta la inventiva por ocupar el espacio libre. Nuestro cerebro es curioso por naturaleza y si lo dejamos sin hacer nada se las ingeniará para mantenerse activa iniciando procesos imaginativos y fomentando la independencia de otros estímulos. Deja a un niño solo en una habitación y obsérvalo. Buscará cualquier cosa para divertirse. El exceso de estímulos no da pie a esos momentos creativos. Por eso, muchas veces a los niños les gusta más la caja del juguete que el propio juguete ya que el juguete ya le aporta soluciones e estímulos mientras que la caja le provocará mayor iniciativa a la creación de nuevos juegos más adaptados a sus gustos y necesidades.
  2. Damos un descanso a nuestro cerebro y lo oxigenamos. Cuando estamos aburrimos desconectamos del impacto de los estímulos externos (e internos) y le damos un descanso a nuestro cerebro que aprovecha para oxigenarse, coger energía y reordenarse para cuando necesitemos procesar mayor cantidad de información. De hecho, una de las funciones de bostezar es conseguir “enfriar” el cerebro para que no se queme nuestro motor de pensamiento en constante movimiento interconectando neuronas. En los coches antiguos es como “tirarle del aire” para que no se caliente el motor.
  3. Disminuye el estrés. Si vivimos constantemente invadidos por estímulos, fechas límite, tareas por realizar, etc. No está de más rebajar nuestros niveles de cortisol, para volver a un estado de equilibrio. Es una estrategia más de afrontamiento ante el estrés, dejarse llevar por el no hacer nada sin que por ello nos preocupemos.
  4. Nos equilibra emocionalmente. Nos permite tener un estado de relajación que nos ayuda a entendernos a nosotros mismos y tomar autoconsciencia lo que permite aceptarnos mejor a nosotros mismos con nuestros defectos y fortalezas.
  5. Consigue tiempo para uno mismo. Te centras en ti mismo. Gracias a estar aburrido descubres cosas que antes no sabías ni de ti mismo. ¡Anda, pero sí le llego con la lengua a la punta de la nariz! ¡No sabía que Netflix tenía esta serie!
  6. Fomenta la empatía. Existen algunos estudios que aseguran que las situaciones más aburridas logran que las personas mejoren sus capacidades altruistas hacia los demás, como las donaciones de sangre, según un estudio de la Universidad de Limerick (Irlanda).
  7. Motiva. Parece incongruente, pero en el momento que estamos aburridos buscamos cualquier cosa para poder hacer. El aburrimiento genera malestar y eso de manera adaptativa no lo va a permitir nuestro cerebro que una vez reposado necesita de nuevo actividad y empieza a descurrir planes. ¿Y si llamo a aquél amigo que hace tiempo que no veo para ver si quiere tomar algo? ¿Y si ordeno de una vez la estantería de los libros? Vamos allá.
  8. Escuchas música. Estás en un atasco de tráfico. Te aburres. Enciendes la radio y te pones música y… ¡sorpresa! encuentras nuevos grupos de música que te gustan. Suficiente beneficio. No solo escuchar música, sino los momentos de aburrimiento fomentan otros como leer o escribir, como me ha pasado a mí justo antes de escribir este artículo. Sí, estaba aburrido.
  9. Nos prepara para los estados de ánimo negativos. Si en algún momento hemos tenido micromomentos de malestar emocional ocasionados por situaciones externas que no nos gustaban es probable que estemos preparándonos inconscientemente para afrontar otras situaciones de estrés, frustración o estados de ánimo depresivos. Es una forma de mejorar nuestra capacidad de resiliencia.
  10. Cambiamos. Cuando estamos haciendo una tarea repetitiva, el hecho de sentirnos aburrirnos de su realización nos impulsa al cambio. Si nunca nos aburriera estaríamos toda la vida haciendo lo mismo.

Y tú, ¿estabas aburrido cuando buscaste este artículo en Internet?

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Sobre el autor

Iván Pico

Graduado en Psicología (UNED). Nº Colegiado G-5480. Diplomado en Ciencias Empresariales (USC). Máster en Psicología del Trabajo y las Organizaciones. (INESEM). Máster Universitario Oficial en Orientación Profesional (UNED). Posgrado en Neuromarketing (Universidad Camilo José Cela). Técnico Deportivo Nivel II, fútbol sala (RFEF). Especialista en Psicología Aplicada al Deporte. Etc, etc...
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