Grupos Inteligencia Emocional

Los seis sombreros para pensar, de Edward de Bono

sombreros para pensar de bono

Una de las técnicas más creativas para la toma de decisiones grupales es la de los “seis sombreros para pensar“. Cuando tenemos que tomar una decisión, nuestra mente contempla las razones y emociones que nos harán decidirnos por una u otra alternativa. Este proceso se vuelve todavía más complejo cuando la decisión se ha de tomar en grupo.

La técnica de los seis sombreros para pensar fue creada por el genial psicólogo Edward de Bono (nacido en 1933) y publicada en su libro Six Thinking Hats, en 1985. De Bono es un referente en el marco de la creatividad y padre del término pensamiento lateral, otra técnica creativa de resolución de problemas de forma no habitual.

La técnica de los “Seis Sombreros Para Pensar” es una herramienta de comunicación que facilita la resolución y análisis de problemas desde diferentes perspectivas. Mediante este método lo que se consigue es reproducir, con sencillez, lo que sucede en nuestra mente cuando tomamos una decisión, convirtiéndolo en algo sistemática y público. De esta forma, se organizan las ideas y puntos de vista diferentes de las personas que han de tomar la decisión simplificando el pensamiento, atendiendo a las cosas una por una. Los participantes se concentrarán en la idea que está siendo estudiada de forma coordinada y esto facilitará los cambios de actitudes, representadas por el cambio de sombrero.

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El método permite pensar de manera más eficaz. Los sombreros representan seis direcciones del pensamiento, los cuales debemos utilizar a la hora de enfrentarnos a la resolución de problemas o a la toma de decisiones. Los sombreros se describen de forma imaginaria (o también los podemos tener físicamente para que sea más gráfico) y cada uno de los participantes puede ponerse o quitarse el sombrero para indicar el tipo de pensamiento utilizado y expresarse así libremente.

Los sombreros se utilizan de manera proactiva. El hecho de quitarse y ponerse un determinado sombrero a la hora de exponer sus pensamientos es esencial para que la técnica funcione con éxito, para hacernos pensar. Mediante este creativo sistema el pensamiento se volverá más flexible y se adaptará mejor a las diferentes situaciones. Elige el sombrero que mejor se adapte y cámbialo en función de las necesidades.

¿Cuáles son los sombreros para pensar, de Edward de Bono?

El creador de la técnica, utilizó colores para cada uno de los seis sombreros, que simbolizaban los seis estilos de pensamiento diferentes:

Sombrero blanco.

El blanco es el color de la neutralidad, del frío. Se refiere a la información más pura. Este pensamiento nos hace centrarnos en los datos disponibles y aprender de la información dada. Es decir, es el sombrero de la objetividad, del pensamiento objetivo. El que tenga el sombrero blanco puesto debe aportar datos objetivos y contrastables que afecten a la toma de decisión pero evitando los juicios de valor al respecto. Este sombrero también puede aportar datos subjetivos, como las opiniones o los sentimientos, siempre y cuando sean sinceros (por ejemplo, decir: “Luis no quiere realizar esa tarea”).

Este sombrero puede contener mucha información por lo que hay que poner límites a la información dada realizando peticiones concretas. Es el primer sombrero que se suele utilizar para iniciar la reunión, por la información inicial que aporta. Es el punto de partida al que siempre se puede volver cuando haga falta.

Sombrero rojo.

El rojo es el color que se opone al frío blanco, es el color del fuego, de los sentimientos y la pasión, de las emociones y del corazón. Por eso el sombrero rojo es el que sirve para expresar la parte mas irracional del pensamiento y lo hace visible para enriquecer la ruta a seguir en la resolución del problema. Es el sombrero del pensamiento emocional. El participante que tenga el sombrero rojo puesto puede expresar sentimientos sin tener que justificarlos, su intuición así se lo dice.

Normalmente. en muchas reuniones no se permite que las emociones entren en juego, pero el pensamiento emocional también es pensamiento y es el momento de que aporte sus valores sin restricciones.

Las emociones son cambiantes, por lo que se volverá a poner el sombrero rojo a lo largo de toda la reunión. Lo que al principio era temeridad o miedo al proyecto, quizás se haya convertido en ilusión y alegría por el mismo.

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Sombrero negro.

El negro representa oscuridad, la cautela o el pesimismo. El sombrero negro representa el pensamiento negativo. El participante que tiene el sombrero negro criticará de forma negativa el tema tratado y se pondrá en el peor punto de vista posible evaluando los posibles riesgos.

Es el sombrero de la precaución, al contrario que el sombrero rojo, es lógico. Por lo que el que lo tenga puesto tendrá que justificar sus posturas, que han de ser basadas en peligros reales y no en un pesimismo irreflexivo.

El carácter preventivo de este sombrero es eficaz para ponérselo  a la hora de valorar una idea propuesta, para exponer los puntos débiles de la idea que sirvan para corregir posibles errores.

Vivimos en una sociedad crítica, por lo que este sombrero podría ser utilizada en demasiadas ocasiones por la facilidad de criticar en vez de construir, por lo que debe ser utilizado con moderación.

Sombrero amarillo.

El amarillo, el color de la alegría, del sol y la luz, de la brillantez. El sombrero amarillo representa el optimismo, el pensamiento positivo. El participante con este sombrero intentará hacer ver el lado bueno de las cosas, lo que puede aportar y beneficiar. Es el sombrero del pensamiento constructivo que permite soñar con que las cosas puedan suceder. Como sucede con el sombrero negro, el sombrero amarillo necesita ir acompañado de la lógica para valorar los planteamientos dados, ya que si se tratase de una especulación o fantasía el sombrero correcto sería el rojo, el emocional.

El poseedor del sombrero para pensar amarillo se sitúa en el mejor de los escenarios posibles.

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Sombrero verde.

El verde representa la naturaleza, la energía y el crecimiento. Es el sombrero de la creatividad, del pensamiento creativo. Sirve de motivación artificial para promover la imaginación de las personas que lo tienen puesto, aunque estas crean que no son creativas. Todas personas vivimos en movimiento y tenemos imaginación para generar nuevas ideas y alternativas.  La creatividad no solo es cosas de una persona, sino de todo el grupo, y el que tenga el sombrero puesto será el creativo particular del momento que explorará las alternativas posibles.

La creatividad cede el juicio al movimiento, se parte de una idea para generar otras por insignificante o estúpida que parezca, servirá de trampolín para las siguientes. El poseedor del sombrero verde puede ser provocativo sin necesidad de justificarse, incluso ilógico. Muchos de los mayores descubrimientos científicos han sido fruto de errores o de accidentes, pero que despertaron en el científico el interés necesario para estudiarlo.

Sombrero azul.

El azul es el color de la seguridad, del control y del buen hacer. El sombrero azul gestiona el proceso del pensamiento, es como un pensamiento del pensamiento. El participante con este sombrero realizará el resumen de lo que se lleva dicho y con el que se van concretando las conclusiones de todo el pensamiento colectivo. Se definen las pautas y propósitos para que el trabajo se realiza correctamente.

La persona que coordina la reunión, el facilitador, tiene la función de sombrero azul, ya que deberá de mantener el orden en la reunión y evitar las discusiones inapropiadas. El coordinador puede tener el rol exclusivo de sombrero azul, pero los demás participantes también pueden hacer uso de él para expresar sus comentarios sobre el proceso de pensamiento que está teniendo lugar. Sin embargo, el coordinador será el único que autorice siempre el cambio de sombrero, bajo su potestad de sombrero azul permanente.

El sombrero azul será el que ponga punto final a la toma de decisiones de la acción que se vaya a desarrollar, por lo que será también el último sombrero que participa durante la reunión.

El tiempo que cada participante debe tener el sombrero puesto debe ser el mínimo posible (por ejemplo 1 minuto, salvo para el rojo que será menos ya que no exige explicaciones). La secuencia de sombreros puede cobrar muchas dimensiones pero por regla general se suele empezar con un sombrero azul al inicio y otro al final, entre medias el resto de sombreros pasando siempre bajo la supervisión del sombrero azul que organiza todo.

Esta técnica es muy utilizada en el ámbito de los negocios, en las fases creativas del desarrollo de negocio, pero puede ser utilizado para la resolución de todo tipo de problemas en grupo e incluso para nuestra vida cotidiana. ¿Qué sombrero para pensar te gustaría tener puesto ahora mismo? Pónlos todos y encontraras una solución eficiente.

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Referencias bibliográficas:

De Bono, E. (1988). Seis sombreros para pensar. Barcelona: Ed. Granica.

De Bono, E. (2004). El pensamiento lateral. Manual de creatividad. Barcelona: Paidós.

Sobre el autor

Iván Pico

Graduado en Psicología (UNED). Nº Colegiado G-5480. Diplomado en Ciencias Empresariales (USC). Máster en Psicología del Trabajo y las Organizaciones. (INESEM). Máster Universitario Oficial en Orientación Profesional (UNED - cursando). Posgrado en Neuromarketing (Universidad Camilo José Cela). Técnico Deportivo Nivel II, fútbol sala (RFEF). Especialista en Psicología Aplicada al Deporte. Etc, etc...Ver Página personal de Linkedin para información adicional.

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