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¿Cómo aumentar la cohesión grupal?

cohesion grupal

Se podría definir la cohesión como el como el proceso mediante el cual los miembros de un grupo permanecen unidos. Por tanto, la cohesión grupal es el campo total de fuerzas motivantes que actúa sobre las personas que integran un grupo y los mantiene unidas dentro del mismo.

Estos motivos que logran que las personas se sientan atraídas por un grupo pueden ser de cinco tipos, cuantas más razones simultáneamente se den lugar mayor será la cohesión grupal:

  1. Atracción interpersonal. Son factores como la proximidad, el atractivo físico, o la reciprocidad.
  2. Atracción hacia las actividades que el grupo realiza. Evidentemente, las personas con intereses similares se juntan con mayor facilidad.
  3. Atracción hacia los objetivos del grupo. En este caso lo que une al grupo es la consecución de un objetivo final, como puede ser ganar una liga deportiva o ayudar a través de una ONG.
  4. Atracción de la pertenencia grupal. El mero hecho de pertenecer a un grupo es atractivo, sobre todo cuando se trata de pertencer a grupos de mayor estatus.
  5. Atracción hacia las recompensas. Esta es una atracción más de tipo instrumental, cuando la consecución de un objetivo grupal trae consigo recompensa (material o no) el trabajo en grupo será más atractivo.

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¿Cómo aumentar la cohesión grupal?

Existen ocho principios fundamentales que debemos controlar para conseguir aumentar la cohesión grupal y los individuos del mismo cooperen e interaccionen más entre ellos.

  1. Ambiente. Debemos cuidad el ambiente que rodea al grupo, nuestro entorno debe favorecer la naturalidad de los procesos comunicativos y de participación además de la cooperación. Es decir, si tenemos una oficina con despachos todos individuales sin salas comunes lastrará los procesos de cohesión.
  2. Reducción del miedo. La tensión en el lugar de trabajo debe reducirse para mejorar el rendimiento. El miedo es una emoción que puede llegar a inmovilizarnos a la hora de cooperar, por eso tener una postura abierta y colaborativa ayudará a desprenderse del miedo a la interacción y conseguirá que los individuos se sientan más cómodos y en armonía entre ellos.
  3. Liderazgo compartido. Una fórmula para mejorar la cohesión y el sentimiento de pertenencia a una organización del estilo que sea es que todos los miembros del grupo experimenten la capacidad de liderar en algún momento y pueda desarrollar esas habilidades.
  4. Formación del objetivo. Cuando trabajamos con grupos, todas las personas que lo forman deben saber con claridad el objetivo que las une y que comparten. Debe existir un objetivo preciso y objetivos secundarios que todos deben conocer y que además han de ser partícipes en la confección de dichos objetivos, lo que mejorará la conciencia grupal hacia un objetivo común.
  5. Flexibilidad. A pesar de que los objetivos deben seguir unas pautas marcadas por el grupo, deben permitirse que sean flexibles y adaptados a las nuevas circunstancias que puedan sucederse con el tiempo. Las normas que utilicemos para controlar el grupo no deben ser demasiado rígidas y permitir que el grupo participe en su elaboración, consecución y adaptación.
  6. Consenso. Para lograr un acuerdo común debe existir un estilo de comunicación libre y natural que mejore las relaciones interpersonales y evite el conflicto y las discusiones. Es la mejor fórmula para crear un buen clima de grupo.
  7. Comprensión del proceso. Relacionado con lo anterior, es muy diferente el qué se dice del cómo se dice, la forma de interpretar una conversación y como se responde a la misma. Para ello, se debe prestar atención al proceso de trabajo para discernir si alguna persona de las que forman el grupo no entiende el objetivo a realizar o el trabajo lo cual puede crear conflictos por el mero hecho de no comprender. Localizado el problema, hablarlo de manera individual para aclarar la falta de entendimiento, aclarar roles dentro del grupo, tensiones entre miembros o reducir la ansiedad.
  8. Evaluación continua. Sobre todo cuando trabamos en tareas a medio o largo plazo con un objetivo final delimitado en unos contenidos de trabajo, debemos realizar reflexiones y evaluaciones sobre si las metas por las que se trabajan son acordes a los intereses del grupo. Lo ideal, sería que el propio grupo decida de qué manera evaluarse, ya sea mediante pequeños test, entrevistas personales, técnicas de dinámica de grupo o reuniones colectivas.
  9. Eliminación de roles negativos. Dentro del grupo las personas tendrán diferentes roles por lo que debemos controlar aquellos de corte más negativo, como pueden ser aquellos más dogmáticos basados en posiciones extremistas de las personas (blanco o negro) que no actuaran de forma menos neutral a la hora de un trabajo grupal. También debemos controlar los roles negativos de corte sentimental, que ocupan aquellas personas con sentimientos encontrados (quiero y no puedo), por ejemplo en el mundo del deporte un jugador que cree ser un buen regateador pero en realidad no lo es. Para solucionarlo, una vez más debemos prestar gran atención a los procesos de comunicación y escucha activa.

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Bibliografía: 

Molero, D., Lois, D. Garcia-Ael, C., Gómez, Á. (2017). Psicología de los grupos. UNED: Madrid.

 

Sobre el autor

Iván Pico

Graduado en Psicología (UNED). Nº Colegiado G-5480. Diplomado en Ciencias Empresariales (USC). Máster en Psicología del Trabajo y las Organizaciones. (INESEM). Máster Universitario Oficial en Orientación Profesional (UNED). Posgrado en Neuromarketing (Universidad Camilo José Cela). Técnico Deportivo Nivel II, fútbol sala (RFEF). Especialista en Psicología Aplicada al Deporte. Etc, etc...
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