El factor determinante para diferenciar tristeza e ira es el convencimiento que tiene la persona sobre la posibilidad de hacer algo o no con vistas a la recuperación de la meta o a la neutralización del estado aversivo. Cuando la valoración cognitiva lleva al sujeto a colegir que no existe plan alguno que le permita restablecer la meta perdida, entonces la emoción concomitante será la tristeza. Si se colige que sí, será la ira. La tristeza empuja al abandono de la meta o a su sustitución por otra, mientras que la ira se centra en su recuperación.
- Artículo relacionado: Emociones básicas: criterios para su clasificación
Principales características de la emoción de tristeza
Los rasgos más relevantes del proceso emocional de la tristeza los siguientes:
- El resultado de la evaluación debe ser de pérdida o fracaso de una o más metas.
- La pérdida o daño no debe ser necesariamente de carácter permanente.
- La pérdida puede no ser personal sino afectar a otros allegados a nosotros.
- Las metas con respecto a las que se evalúa la pérdida pueden tener diferente proyección temporal.
- Debido a estos y otros factores, la experiencia subjetiva de la emoción de tristeza (su sentimiento) variará considerablemente tanto en intensidad como en duración. Estos parámetros oscilarán entre una tristeza leve y de corta duración y una melancolía intensa y perdurable, que puede tener consecuencias patológicas en la personas que la sufre (depresión clínica y suicidio).
Uno de los efectos cognitivos que provoca esta emoción es la atenuación de la atención hacia el ambiente y, a la sazón, su orientación hacia el medio interno. Esta medida procura al individuo un cierto aislamiento estimular, que le permite rechazar eventos emocionales que por su difícil manejo, generan tensión y dan pie a la emergencia de la tristeza. Además este estado de relativo confinamiento favorece la autoevaluación y la reflexión sobre la situación problema.Asimismo, influye también sobre los procesos de pensamiento de la persona: se asocia con una menor propensión a utilizar juicios heurísticos y, en su lugar, a guiarse por procedimientos rígidos y estereotipados. Cuando el contexto aporta evidencia de que el plan de acción clásico no siempre es útil, entonces el individuo atribulado modifica sus estrategias, adoptando esquemas de pensamiento más flexibles y novedosos.
- Artículo relacionado: Rueda de las emociones de Robert Plutchik
Afrontamiento de la tristeza
La tristeza tiene una función de protección y restauración frente a amenazas procedentes del exterior. No es malo sentirse triste. Solo lo es, como en todo, cuando se sitúa en los extremos de su espectro de manera continuada. Por tanto, cuando hablamos de su afrontamiento hablamos de los métodos que ponen en práctica estas funciones, que fundamentalmente son tres: retraimiento, moderación funcional e impacto social.
- Retraimiento. La persona triste tiende a replegarse sobre sí misma y aislándose de forma relativa del resto del contexto de manera que facilita la puesta en marcha del resto de medidas de afrontamiento. Con esta conducta reservada la persona desconecta del resto de comportamientos planificados y ahorra energía para intentar solucionar el conflicto que le ha llevado al estado de tristeza. Por este motivo, estar triste en parte es el primer paso para resolver el problema que hay llevado a ese estado emocional. Además, esta conducta favorece la modulación de algunos procesos cognitivos que mantienen el estado de acantonamiento, por ejemplo reduciendo nuestra atención sobre otros estímulos menos importantes en ese momento.
- Moderación funcional. Con la tristeza se atenúa el funcionamiento general de la persona ya que el acontecimiento que la provocó fue una situación de conflicto (miedo, ira, ansiedad…) por lo que el organismo necesita calmarse de alguna manera. La tristeza reduce los niveles altos de activación tanto cognitiva como física. Esta desaceleración cognitiva permitirá rendir mejor en el análisis de lo sucedido e invertir más tiempo en la resolución del problema.
- Impacto social. Cuando una persona está triste ejerce un efecto catalizador sobre el apoyo social y afectivo de los demás. Se genera más fácilmente empatía con una persona triste y es más piadoso prestarle atención. El sentimiento de melancolía nos hace más propensos a buscar alivio y apoyo a través del contacto social. Esto no sucede siempre así. En ocasiones la persona triste se retrae completamente y rehúye de manera extrema del contacto social. Este último caso sucede cuando la situación de conflicto afecta de manera directa a la autoestima de la persona; y a su imagen social que la persona quiere dar sobre sí misma.
Tristeza patológica
La tristeza extrema adopta siempre un cariz incapacitante, frecuentemente dando forma a un cuadro psicopatológico de alta prevalencia, la depresión. El aspecto afectivo más destacable de esta patología es el sentimiento de melancolía profunda; junto con la incapacidad para experimentar placer alguno (anhedonia), impregna tanto los procesos mentales de la persona como su interacción con el medio. La persona se instala en una actitud pesimista y un desinterés que alcanza a todos los ámbitos de su vida.La reflexión mental se lleva a cabo de forma lenta y costosa, y se dedica preferentemente a la elaboración de contenidos negativos, que giran en torno a sentimientos de desánimo e incapacidad. La atención y la concentración disminuyen de forma notoria, básicamente como resultado del desinterés, la falta de motivación y el bajo nivel de activación.Se produce, además, una afectación de los ritmos biológicos, alteraciones del sueño y del apetito. Efectos fisiológicos como dolores de cabeza, ausencia de menstruación, estreñimiento, palpitaciones y sensación de cansancio crónico.
- Artículo relacionado: La respuesta psicológica ante una lesión deportiva
Bibliografía
Domínguez, F.S. (2003) La alegría, la tristeza y la Ira. En Emoción y Motivación: la adaptación humana Vol. I Editorial Centro de Estudios Ramón Areces
[:en]The sadness is the negative feeling characterised by a decaimiento in the state of usual spirit of the person, that accompanies of a significant reduction in his level of cognitive activation and conductual. The subjective experience of the sadness oscillates between the congoja slight and the own intense penalty of the duel or of the depression.
The factor determinant to differentiate sadness and ire is the convencimiento that has the person on the possibility to do something or no with seen to the recovery of put it or to the neutralisation of the state aversivo. When the cognitive assessment carries to the subject to colegir that does not exist plan any that allow him reestablish put it stray, then the concomitant emotion will be the sadness. If colige that yes, will be the ire. The sadness pushes to the abandonment of put it or to his replacement by another, whereas the ire centres in his recovery.
- Article related: basic Emotions: criteria for his classification
Main characteristic of the emotion of sadness
The most notable shots of the emotional process of the sadness the following:
- The result of the evaluation has to be of loss or failure of one or more put.
- The loss or damage does not have to be necessarily of permanent character.
- The loss can not being personal but affect to other gathered to us.
- You put them regarding which evaluates the loss can have different temporary projection.
- Because of these and other factors, the subjective experience of the emotion of sadness (his feeling) will vary considerably so much in intensity as in length. These parameters will oscillate between a slight sadness and of short length and an intense melancholy and perdurable, that can have pathological consequences in the people that suffers it (clinical depression and suicide).
One of the cognitive effects that causes this emotion is the mitigation of the attention to the environment and, to the seasoning, his orientation to the half internal. This measure procures to the individual a true isolation stimulate, that allows him refuse emotional events that by his difficult handle, generate tension and give foot to the emergency of the sadness. Besides this state of relative confinement favours the autoevaluación and the reflection on the situation problem.
Likewise, it influences also on the processes of thought of the person: it associates with a lower propensity to use heuristic trials and, in his place, to guide by rigid procedures and estereotipados. When the context contributes evidence that the plan of classical action no always is useful, then the troubled individual modifies his strategies, adopting diagrams of thought more flexible and new.
- Article related: Wheel of the emotions of Robert Plutchik
Afrontamiento Of the sadness
The sadness has a function of protection and restoration in front of pertinent threats of the outside. It is not bad to feel sad. Only it is it, as in everything, when it situates in the extremes of his spectrum of way continued. Therefore, when we speak of his afrontamiento speak of the methods that put in practice these functions, that fundamentally are three: retraimiento, functional moderation and social impact.
- Retreat. The sad person tends to retreat on himself same and isolating of relative form of the rest of the context so that it facilitates the set up of the rest of measures of afrontamiento. With this behaviour reserved the person desconecta of the rest of behaviours scheduled and saves energy to try solve the conflict that has carried him to the state of sadness. By this reason, be sad partly is the first step to resolve the problem that there is carried to this emotional state. Besides, this behaviour favours the modulation of some cognitive processes that keep the state of acantonamiento, for example reducing our attention on other less important stimuli in this moment.
- Functional moderation. With the sadness attenuates the general operation of the person since the event that caused it was a situation of conflict (fear, ire, anxiety…) By what the organism needs to calm somehow. The sadness reduces the high levels of activation so much cognitive like physics. This desaceleración cognitive will allow to surrender better in the analysis of the sucedido and invest more time in the resolution of the problem.
- Social impact. When a person is sad exerts an effect catalyst on the social and affective support of the other. It generates more easily empathy with a sad person and is more pious to loan him attention. The feeling of melancholy does us more liable to look for relief and support through the social contact. This no sucede always like this. In occasions the sad person retrae entirely and rehúye of extreme way of the social contact. This last case sucede when the situation of conflict affects of direct way to the self-esteem of the person and to his social image that the person wants to give on himself same.
Pathological sadness
The extreme sadness adopts always a look incapacitante, frequently giving form to a picture psicopatológico of high prevalencia, the depression. The affective appearance more remarkable of this pathology is the feeling of deep melancholy that, together with the inability to experience pleasure any (anhedonia), impregnates so much the mental processes of the person like his interaction with the half. The person installs in a pessimistic attitude and a desinterés that reaches to all the fields of his life.
The mental reflection carries out of slow and costly form, and devotes preferably to the preparation of negative contents, that turn around feelings of desánimo and inability. The attention and the concentration diminish of notorious form, basically like result of the desinterés, the fault of motivation and the low level of activation.
It produces , besides, an affectation of the biological rhythms, alterations of the dream and of the appetite. Physiological effects like headaches, absence of menstruation, constipation, palpitaciones and feeling of chronic tiredness.
Bibliography
Domínguez, F.S. (2003) The joy, the sadness and the Ire. In Emotion and Motivation: the human adaptation Vol. I Publishing Centre of Studies Ramón Areces[:gl]A tristeza é o sentimento negativo caracterizado por un decaimiento no estado de ánimo habitual da persoa, que se acompaña dunha redución significativa no seu nivel de activación cognitiva e conductual. A experiencia subxectiva da tristeza oscila entre a pena leve e a pena intensa propia do duelo ou da depresión.
O factor determinante para diferenciar tristeza e ira é o convencemento que ten a persoa sobre a posibilidade de facer algo ou non con vistas á recuperación da meta ou á neutralización do estado aversivo. Cando a valoración cognitiva leva ao suxeito a colexir que non existe plan algún que lle permita restablecer a meta perdida, entón a emoción concomitante será a tristeza. Si se colixe que sí, será a ira. A tristeza empuxa ao abandono da meta ou á súa substitución por outra, mentres que a ira céntrase na súa recuperación.
- Artigo relacionado: Emocións básicas: criterios para a súa clasificación
Principais características da emoción de tristeza
Os trazos máis relevantes do proceso emocional da tristeza os seguintes:
- O resultado da avaliación debe ser de perda ou fracaso dunha ou máis metas.
- A perda ou dano non debe ser necesariamente de carácter permanente.
- A perda pode non ser persoal senón afectar a outros achegados a nós.
- As metas con respecto ás que se avalía a perda poden ter diferente proxección temporal.
- Debido a estes e outros factores, a experiencia subxectiva da emoción de tristeza (o seu sentimento) variará considerablemente tanto en intensidade como en duración. Estes parámetros oscilarán entre unha tristeza leve e de curta duración e unha melancolía intensa e perdurable, que pode ter consecuencias patolóxicas nas persoas que a sofre (depresión clínica e suicidio).
Un dos efectos cognitivos que provoca esta emoción é a atenuación da atención cara ao ambiente e, naquel momento, a súa orientación cara ao medio interno. Esta medida procura ao individuo un certo illamento estimular, que lle permite rexeitar eventos emocionais que polo seu difícil manexo, xeran tensión e dan pé á emerxencia da tristeza. Ademais este estado de relativo confinamento favorece a autoevaluación e a reflexión sobre a situación problema.
Así mesmo, inflúe tamén sobre os procesos de pensamento da persoa: asóciase cunha menor propensión a utilizar xuízos heurísticos e, no seu lugar, a guiarse por procedementos ríxidos e estereotipados. Cando o contexto achega evidencia de que o plan de acción clásico non sempre é útil, entón o individuo atribulado modifica as súas estratexias, adoptando esquemas de pensamento máis flexibles e novos.
- Artigo relacionado: Roda das emocións de Robert Plutchik
Afrontamento da tristeza
A tristeza ten unha función de protección e restauración fronte a ameazas procedentes do exterior. Non é malo sentirse triste. Só éo, como en todo, cando se sitúa nos extremos do seu espectro de maneira continuada. Por tanto, cando falamos do seu afrontamiento falamos dos métodos que pon en práctica estas funcións, que fundamentalmente son tres: retraimiento, moderación funcional e impacto social.
- A persoa triste tende a replegarse sobre si mesma e illándose de forma relativa do resto do contexto de maneira que facilita a posta en marcha do resto de medidas de afrontamiento. Con esta conduta reservada a persoa desconecta do resto de comportamentos planificados e aforra enerxía para tentar solucionar o conflito que lle levou ao estado de tristeza. Por este motivo, estar triste en parte é o primeiro paso para resolver o problema que hai levado a ese estado emocional. Ademais, esta conduta favorece a modulación dalgúns procesos cognitivos que manteñen o estado de acantonamiento, por exemplo reducindo a nosa atención sobre outros estímulos menos importantes nese momento.
- Moderación funcional. Coa tristeza se atenúa o funcionamento xeral da persoa xa que o acontecemento que a provocou foi unha situación de conflito (medo, ira, ansiedade…) polo que o organismo necesita acougarse dalgunha maneira. A tristeza reduce os niveis altos de activación tanto cognitiva como física. Esta desaceleración cognitiva permitirá render mellor na análise do sucedido e investir máis tempo na resolución do problema.
- Impacto social. Cando unha persoa está triste exerce un efecto catalizador sobre o apoio social e afectivo dos demais. Xérase máis facilmente empatía cunha persoa triste e é máis piadoso prestarlle atención. O sentimento de melancolía fainos máis propensos a buscar alivio e apoio a través do contacto social. Isto non sucede sempre así. En ocasións a persoa triste se retrae completamente e rehúye de maneira extrema do contacto social. Este último caso sucede cando a situación de conflito afecta de maneira directa á autoestima da persoa e á súa imaxe social que a persoa quere dar sobre si mesma.
Tristeza patolóxica
A tristeza extrema adopta sempre un cariz incapacitante, frecuentemente dando forma a un cadro psicopatolóxico de alta prevalencia, a depresión. O aspecto afectivo máis destacable desta patoloxía é o sentimento de melancolía profunda que, xunto coa incapacidade para experimentar pracer algún (anhedonia), impregna tanto os procesos mentais da persoa como a súa interacción co medio. A persoa instálase nunha actitude pesimista e un desinterese que alcanza a todos os ámbitos da súa vida.
A reflexión mental leva a cabo de forma lenta e custosa, e dedícase preferentemente á elaboración de contidos negativos, que viran ao redor de sentimentos de desánimo e incapacidade. A atención e a concentración diminúen de forma notoria, basicamente como resultado do desinterese, a falta de motivación e o baixo nivel de activación.
Prodúcese, ademais, unha afectación dos ritmos biolóxicos, alteracións do soño e do apetito. Efectos fisiológicos como dores de cabeza, ausencia de menstruación, estreñimiento, palpitaciones e sensación de cansazo crónico.
Bibliografía
Domínguez, F.S. (2003) A alegría, a tristeza e a Ira. En Emoción e Motivación: a adaptación humana Vol. I Editorial Centro de Estudos Ramón Areces[:]





Añadir Comentario