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Los bloqueos y barreras corporales del lenguaje no verbal

Los bloqueos corporales se usan cuando intentamos frenar algún intercambio o mensaje entre uno mismo y la otra persona con la cual nos estamos comunicando. Muchas veces, como primera medida, se suelen emplear para ello elementos físicos que se interponen entre las personas (coger un libro, un periódico, ponerse gafas oscuras, etc…). Los signos de bloqueo suelen ser frecuentes durante las largas reuniones cuando comienza a surgir el agotamiento, cuando queremos que una conversación no sea duradera o si nos afecta lo que nos está diciendo la otra persona inconscientemente nos protegemos de ella.

Las barreras constituyen también un modo de bloqueo, aunque más sutil y menos defensiva. Hablamos de barreras como estrategia de bloqueo fundamentalmente cuando cruzamos los brazos y las piernas.

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Barrera 1:  Cruzado de brazos estándar

Representa una actitud defensiva y negativa de incertidumbre e inseguridad. Lo que da a entender es que la persona está en desacuerdo con lo que se está diciendo o haciendo. Es una señal importante cuando la advertimos en una reunión de negocios o durante una charla pues señala el momento de cambiar de estrategia.

Barrera 2: Puños apretados

El mensaje es más fuerte e intimidatorio. La persona no sólo está a la defensiva, sino también agresiva. En estos casos es siempre mejor ir terminando la conversación de forma sutil, quizás sea mejor reanudarla en otra ocasión.

Es recomendable romper la barrera antes de continuar. Una forma eficaz de hacerlo es ofreciéndole a la persona en concreto una vaso de algo para beber, algo para comer, un café, darle un documento. Es decir, realizar cualquier cosa que le obligue a soltar los brazos de la posición defensiva. Una vez conseguido esto, comenzaremos una nueva estrategia para intentar contrarrestar las causas que han generado esos sentimientos negativos.

Bloqueos parciales

Los bloqueos parciales son menos intimidatorios que los totales y no indican tanto un rechazo, sino una falta de confianza en la otra persona.

Piernas cruzadas

Las piernas cruzadas son una posición que habitualmente se adopta cuando nos vemos obligados a permanecer sentados en una silla durante cierto periodo de tiempo. En estos casos no tiene por qué indicar una actitud negativa, sino puede ser por simple comodidad. Sin embargo, cuando la postura se adopta tras haber recibido un mensaje y especialmente si lo combina con otros métodos de barrera como los brazos cruzados, probablemente constituya un signo de disconformidad o disgusto.

Manos que sujetan la pierna

La mano se utiliza para acercar la pierna hacia el cuerpo e inmovilizarla allí. Este gesto puede representar una actitud bastante negativa. Si alguien responde así ante nosotros podemos pensar que nuestro mensaje no está siendo bien recibido. Además, refleja una personalidad competitiva y obstinada en aquel que emplea esta postura.

Piernas cruzadas estando de pie

Este gesto es muy común cuando estamos siendo presentados por primera vez y refleja parte de la inseguridad del momento y no saber como actuar.

Sobre el autor

Iván Pico

Graduado en Psicología (UNED). Nº Colegiado G-5480. Diplomado en Ciencias Empresariales (USC). Máster en Psicología del Trabajo y las Organizaciones. (INESEM). Máster Universitario Oficial en Orientación Profesional (UNED). Posgrado en Neuromarketing (Universidad Camilo José Cela). Técnico Deportivo Nivel II, fútbol sala (RFEF). Especialista en Psicología Aplicada al Deporte. Etc, etc…
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