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¿Qué es mejor ver el vaso medio lleno o medio vacío? El optimismo realista.

Tendemos a pensar que a nosotros nunca nos pasará nada. Hasta que pasa. Vivimos bajo una ilusión de invulnerabilidad que podemos definir como aquella creencia de las personas de que su riesgo de contraer alguna enfermedad o de que le suceda un hecho negativo es bajo y menor que el de la media de la población. Este optimismo nos mantiene despreocupados ante eventos no controlables y permite así poder mantener una vida lejos del miedo irracional.

Ilusión de invulnerabilidad.

La ilusión de invulnerabilidad se da en múltiples facetas de la vida: una enfermedad, un accidente de tráfico, un despido, un abandono amoroso, etc. Sin embargo, si uno de estos acontecimientos se dan en personas allegadas a nosotros o las observamos de alguna forma (por ejemplo, en campañas de tráfico para evitar el consumo de alcohol al volante) las incorporamos a nuestra experiencia y abrimos camino al optimismo realista, que sí es una condición más adaptativa y clave precursora del éxito en la vida.

¿Que es mejor ver el vaso medio lleno o medio vacío?

Del optimismo no realista al realista.

He aquí el problema. El optimismo no realista hace referencia a aquellas personas que creen tener menos probabilidades de sufrir eventos negativos en un amplio rango de dominios, comparados con su grupo de referencia. Serían personas que creen tener una especie de invulnerabilidad y que a ellos nunca les pasará nada. Hay personas que parecen vivir en un estado de optimismo ingenuo y parecen estar siempre felices.

Según el célebre psicólogo Martin Seligman, conocido por sus estudios sobre la indefensión aprendida, este estilo de afrontamiento no es el más adaptativo ya que corren ciertos riesgos como no involucrarse en conductas de prevención de la salud (por ejemplo, no vacunarse); hacer caso omiso a las recomendaciones de tráfico (por ejemplo: beber alcohol, no respetar la velocidad, etc.) o no utilizar métodos anticonceptivos (prevenir la trasmisión de enfermedades de transmisión sexual).

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¿Por qué nos sentimos invulnerables?

Por tanto, existen sesgos en el proceso cognitivo por el que el individuo valora el riesgo que puede correr. Estos sesgos cognitivos causan una percepción distorsionada de sí mismo como invulnerable o menos vulnerables de lo que realmente se es. Esto se debe principalmente a procesos cognitivos y motivacionales:

  • Cognitivos: sesgos en el procesamiento de la información. Por ejemplo, racionalizar y analizar solo lo beneficioso de la conducta (si voy más rápido con el coche llego antes, si no uso preservativo disfruto más del sexo, etc. ) o realizar comparaciones con otros grupos. Tendemos a creer que nunca pasará nada malo se nos mantenemos dentro de un mismo grupo unido.
  • Motivacionales: el sesgo en positivo se produce para mantener nuestra autoestima alta y por consecuencia evitar emociones negativas que se producen cuando admitimos un riesgo. Por ejemplo, la ansiedad que puede producir ir demasiado rápido con el coche.

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Optimismo realista.

Lo que sí es cierto es que se ha demostrado que mantener estas ilusiones positivas y vivir con optimismo beneficia a nuestra bienestar psicológico junto a otros de los dos grandes pilares de nuestro fortalecimiento personal: el autoensalzamiento (sentido positivo del self o alta autoestima) y la percepción de control personal (locus de control interno). Siempre y cuando racionalicemos de forma realista nuestra percepción del mundo y seamos conscientes de las adversidades que nos podemos encontrar, que además, fomentarán nuestra capacidad de resiliencia.

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De esta forma, el optimismo realista parece tener efectos psicológicos de protección y favorecen el enfrentarnos a situaciones de estrés posteriores. De hecho, según una investigación de la Universidad Nacional de Taiwan dirigida por la psicóloga de las organizaciones, Sophia Chou (2013), demostró que las personas con una mentalidad optimista realista eran más exitosas y felices.

Por tanto, a la pregunta de ¿ves el vaso medio lleno o medio vacío?, la mejor respuesta es una combinación en la que se junten una perspectiva optimista pero de forma realista, que suele formar parte de las mentes pesimista. Parece lógico, se trata de vivir con ilusión positiva pero con los pies en la tierra. Se trata de ver el vaso con agua pero sabiendo que si no lo cuidamos se puede acabar derramando.

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Sobre el autor

Iván Pico

Graduado en Psicología (UNED). Nº Colegiado G-5480. Diplomado en Ciencias Empresariales (USC). Máster en Psicología del Trabajo y las Organizaciones. (INESEM). Máster Universitario Oficial en Orientación Profesional (UNED). Posgrado en Neuromarketing (Universidad Camilo José Cela). Técnico Deportivo Nivel II, fútbol sala (RFEF). Especialista en Psicología Aplicada al Deporte. Etc, etc...
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