Educación

El programa de economía de fichas para la mejora de conductas

Los programas de economía de fichas están basados en los principios del condicionamiento operante (reforzamiento, castigo, extinción y control de estímulos) introducidos por su precursor B.F. Skinner (1904-1990). Las técnicas operantes son altamente eficaces y utilizadas en la actualidad en las terapias de conducta para mantener, incrementar o reducir conductas.

Así, la conducta la entendemos como operante en la medida que influye en el ambiente, fortaleciéndose o debilitándose en función de las consecuencias que siguen a la conducta, es decir de la contingencia o probabilidad entre los antecedentes de la conducta y sus consecuencias.

Programa de economía de fichas

La economía de fichas es una combinación de los procedimientos de reforzamiento y castigo. Consiste principalmente en dar un reforzador generalizado (ficha) cuando se emite una respuesta deseable y/o retirarlo cuando la conducta objetivo es inadecuada. La ficha en este caso tiene un valor como reforzador, ya que el sujeto podrá canjearlo por reforzadores diversos, de ahí su nombre de economía. La ficha es como su “dinero”. De esta forma lo que logramos es que no hace falta estar dando el reforzador constantemente tras una conducta deseable ya que éstos ya son previamente pactados mediante la ficha-premio. Si el sujeto hace bien una determinada tarea sabrá automáticamente que tendrá “X” fichas.

Componentes del programa de economía de fichas

  • Listado de conductas que se quieren modificar. Por ejemplo: prestar atención en clase, recoger la mesa, permanecer sentados, puntualidad, etc.
  • Indicar el número de fichas que se pueden ganar por cada buen comportamiento. Se le puede dar un valor determinado mayor o menor en función del grado de importancia de la conducta.
  • Listar los reforzadores concretos para el intercambio de fichas o puntos obtenidos. Por ejemplo: ampliar el tiempo de juego, poder ver una película, bajar al parque, poder comprar alguna cosa pequeña (cromos, revistas, libros). Siempre intentaremos que el reforzador sea algo educativo, no vamos a dar un reforzar que aunque la persona crea positivo sea realmente negativo para él.
  • Exponer las reglas del juego. Normalmente se podría poner una especie de tablón en un lugar visible o establecer algún tipo de “contrato” entre partes donde lo explique. Se especificará el momento donde se entregarán las fichas, su valor y cuando podrán ser cambiadas por reforzadores. Hay que elegir bien esto ya que no vamos a permitir bajar al parque a un niño pequeño si es muy tarde. Si tiene la norma escrita lo entenderá y no protestará: es un juego y los juegos encantan sobre todo a los niños. También tendremos que exponer la duración del programa como consecución de un objetivo final, si es necesario.
Ejemplo gráfico
Toca la imagen para ampliar

Las fichas

Las fichas se podrán entregar cada vez que se realice una conducta deseada (refuerzo positivo) para incrementarla, o bien entregar el total de las fichas al principio del programa para irlas retirando contingentemente a una conducta problema para intentar reducirla (coste de respuesta).

Coste de respuesta

Sí, seguramente a alguno le suene este método para eliminar conductas problema. El carné de conducir por puntos que se viene usando en España desde hace algunos años, tiene mucho de psicología. Este sistema está basado en la economía de fichas. Empiezas con 12 puntos de carné y en función del tipo de infracción que tengas se te van reduciendo hasta la posible pérdida total del carné. Además, si te portas bien y no tienes infracciones en 2 años, la Dirección General de Tráfico te “premia” con un incremento de puntos en tu carné de hasta 15. El reforzador en este caso es la tranquilidad de ese colchón de puntos, no esperéis que la Dirección General de Tráfico os deje salir un poco más al recreo. Aunque no estaría de más premiar la excelencia en la conducción con algún tipo de reducción en tasas de renovación del carné o algo por el estilo, pero esto creo que le gusta menos a la administración del estado 😉

El tipo de programa de economía de fichas por coste de respuesta se suelen usar cuando existe un posibilidad alta de que se produzca la infracción (malditos radares ocultos en zonas sin peligro con esa repentina señal de límite a 50 km/h en una carretera nacional…). Entregar todas las fichas al principio actúa como un gran reforzador, nadie quiere perder lo que ya tiene, e inspira confianza en la persona ya que le permites controlar el gasto de las fichas en función de sus propios comportamientos.

Sugerencias y recomendaciones para aplicar la economía de fichas

Para lograr el mayor éxito posible durante la duración del programa tendremos que tener muy en cuenta estos puntos para un funcionamiento eficaz:

  1. Seleccionar bien los reforzadores. Tiene que haber variedad de reforzadores y que al menos uno guste. Imagina que lo aplicas en tu familia con dos hijos, lo que para uno es reforzador para el otro no tanto. Uno igual quiere los cromos de la Patrulla Canina y otro prefiere bajar a jugar al fútbol con sus amigos. Tendremos una lista con reforzadores que podremos ir puliendo, aumentando o reduciendo, entre los sujetos del programa y la persona que lo aplica.
  2. Buen manejo de la demora del refuerzo. Para iniciar el programa conviene que se entreguen fichas con mayor frecuencia y que se puedan cambiar más por reforzadores para motivar la dinámica del programa y no caiga en la desesperación por conseguir fichas imposibles. Sin embargo, nos interesa más convertir esta motivación tangible (extrínseca) en una más simbólica (intrínseca) por lo que el acumular fichas beneficiará en este aspecto y pasarán a tener un valor más simbólico. Para conseguir esto, podemos poner de antemano en las normas del juego que se irán modificando en función de los progresos adquiridos en el programa.
  3. Recuerda que el objetivo del programa es incrementar o reducir la conducta objetivo sin necesidad de las fichas, de manera intrínseca. Por esto, el programa se irá retirando paulatinamente de manera que se transfiera el valor del reforzador de las fichas al valor de la realización de las propias conductas como autorrefuerzo y al refuerzo social que genera la realización de buenas conductas. Por ejemplo, que bien sienta socialmente decir que tienes los 15 puntos de carné, ¿no? Lucharás por no perderlos para poder presumir de ellos en las tertulias 😉

Si no tenemos cuidado con estos puntos podemos caer en el inconveniente de que la conducta solo se produzca mientras dure el programa y ese no es el objetivo.

Ventajas de los programas de economía de fichas

  • El reforzar se entrega de forma inmediata pero sin interrumpir la actividad. Cuando ves el chispazo del flash ya sabes que tu economía de puntos del carné seguramente baje, pero mantienes la conducción. O si un niño ha recogido la mesa y sabe que tiene fichas por ello, se ha reforzado pero no tiene porque bajar al recreo justo después de comer. Es como el dinero, no hace falta que te lo gastes todo según cobras la nómina.
  • Como es cuantificable se pueden poner baremos por en función de si la tarea o conducta la ha realizado mejor o peor, de forma valorable. Si por ejemplo, le das 2 fichas por poner la mesa pero un día se le olvidan poner los vasos, pues podríamos valorar la intención y dar un punto. Seguro que al siguiente día pone los vasos.
  • Evitan el efecto saciador al poder intercambiar las fichas por diversos reforzadores. Si todos los días nos compramos caramelos, nos acabaremos cansando de ellos, pero si con esos puntos puedo comprar diversas cosas, mi motivación aumentará.
  • Se asocian reforzadores secundarios que seguirán presentes cuando se retira el reforzador tangible de la ficha. En el ejemplo de poner la mesa, seguramente mientras esté poniendo la mesa el niño esté en compañía de alguien que lo reforzará socialmente (refuerzo simbólico) porque le estará prestando atención o hablando de otras cosas, o cogerá buenos hábitos secundarios, como tener los platos bien ordenados para colocarlos luego mejor. En el caso del carné por puntos, el ir más despacio reducirá el consumo del coche y evidentemente el riesgo de accidente, el cual aunque mayormente parece un reforzador secundario debería ser el principal objetivo del programa.

Recuerda que para la correcta aplicación de estas técnicas lo ideal es que lo consultes con un psicólogo o especialista que adapte la técnicas a tus necesidades.

_

Si te ha sido de ayuda estos consejos y quieres dejarme un café pagado para poder seguir escribiendo consejos psicológicos bien despierto puedes hacerlo mediante Paypal pulsando aquí   😉 ¡Gracias!

Sobre el autor

Iván Pico

Graduado en Psicología (UNED). Nº Colegiado G-5480. Diplomado en Ciencias Empresariales (USC). Máster en Psicología del Trabajo y las Organizaciones. (INESEM). Máster Universitario Oficial en Orientación Profesional (UNED). Posgrado en Neuromarketing (Universidad Camilo José Cela). Técnico Deportivo Nivel II, fútbol sala (RFEF). Especialista en Psicología Aplicada al Deporte. Etc, etc…
Ver Página personal de Linkedin para información adicional o en la sección ¿Quién soy de la web? :)

Comentar

Click aquí para poner un comentario

Deja un comentario