Salud

Familia y drogas: ¿qué hacer?

familia y drogas

El entorno familiar es el enfermo pasivo que una persona con problemas de adicción a las drogas acarrea, como un fumador pasivo que también se ve perjudicado por la actitud tóxica de una persona cercana. Por este motivo, el primer paso para poner solución a un problema de esta índole es que la propia familia asuma el problema y tome conciencia del mismo, decirse: “Mi hijo es drogadicto y tengo que ponerle freno”. La familia y entorno más cercano del afectado es sumamente importante en la ayuda para dejar las drogas.

La familia, primer freno a las drogas.

Una de las creencias más extendidas es que la persona adicta no podrá solucionar sus problemas hasta que tome conciencia de ellos, eso es cierto, pero también es cierto que la familia es clave para que esa toma de conciencia tenga lugar. La familia es el núcleo del desarrollo de nuestras capacidades biológicas, psicológicas y sociales.

Estos tres pilares del modelo biopsicosocial coinciden con la mayoría de tratamientos del consumo de drogas de las clínicas de desintoxicación donde la familia y entorno es parte del proceso de recuperación y terapia. Además, la propia familia recibe orientación y terapia de ser necesario porque como ya dijimos son afectados secundarios que necesitan también de atención especializada.

Algunos de los problemas asociados a las familias con un miembro adicto son:

  • Problemas económicos. La persona adicta necesita dinero para adquirir la sustancia y recurrirá a pedir a la familia, la cual en muchos casos accede para evitar el enfrentamiento o los robos.
  • Aislamiento social. En muchos casos, la persona llega a aislarse del entorno familia tomando la vivienda como si fuera un hotel, yendo solo a dormir o a comer o incluso ausentándose durante días sin avisar. La comunicación en la familia se ve empobrecida y se llena de mentiras, excusas y justificaciones inapropiadas. La dependencia de la droga y el efecto craving (deseo de consumo) generan en la persona una realidad distorsionada que rechaza los argumentos racionales de su familia y amigos. Esto la lleva a perder amistades, relaciones e incluso la comunicación y relación con su familia más directa.
  • Maltrato físico y psicológico. La dependencia de las drogas deriva en manipulación de las personas de su entorno, vejaciones e incluso violencia física. . Recordamos que en ningún caso se debe justificar el maltrato de ningún tipo por estar la persona bajo el efecto de las drogas, la violencia nunca es justificada, debe ser condenada y tomar las medidas precisas. De no hacerlo así, lo que se consigue es un efecto escalera de la violencia en la que cada vez irá a más. Por ejemplo, si tu pareja te maltrata bajo el efecto de las drogas, incluido el alcohol, sigue siendo maltrato y violencia de género. Las medidas que tienes que tomar deben ser las mismas. De hecho, la persona violenta se justificará de la agresión culpando al consumo de drogas o a que estaba borracho y eso en ningún caso es una justificación, solo es una excusa.
  • Invisibilidad. Relacionado con lo anterior. La persona ya no ve a las personas de su entorno con valor emocional sino que las cosifica dando prioridad en su vida al acceso al consumo.
  • Problemas psicológicos. Los sentimientos de culpabilidad y las situaciones estresantes que se producen junto con el miedo a lo que pueda sucederle a la persona afectada son malos compañeros para la depresión y la ansiedad de las familias. Es otro de los motivos por los que la familia sufren como pacientes secundarios víctimas de la drogadicción de su familiar o allegado.

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¿Qué puedo hacer para ayudar a mi familiar o amigo adicto a las drogas?

Lograr que la persona adicta tome conciencia es el gran reto de la familia ya que su respuesta es la oposición a toda clase de ayuda debido a la negación de la situación como problemática. Tienden a pensar que tienen todo bajo control aunque no sea así, sufren distorsiones cognitivas de la realidad que llevarán siempre a su terreno.

En primer lugar, el apoyo debe ser incondicional. Es muy difícil tratar con una persona ajena a la realidad pero se deben estar cerca para aprovechar el mejor momento para lograr el ‘click‘ de toma de conciencia del problema.

Es importante que el apoyo venga de una persona respetada por el afectado que generará un efecto líder sobre el cambio de conducta. Por el contrario, se deben evitar o mantener alejadas a personas que sea antagonistas al afectado o que no comprendan el problema ya que lo verá como un enemigo y solo creará más situaciones violentas y discusiones. No es el momento de juzgar a la persona.

Establecer límites.

Por desgracia, las personas con problemas de adicción suelen tomar conciencia cuando un suceso mayor o límite ocurre: un problema legal (detención por robo, violencia), problemas sociales y familiares graves (ruptura de relaciones, problemas económicos, pérdida de trabajo, etc…) o problemas de salud  (derivado del consumo o por sobredosis). Es en este momento cuando la persona se encuentra más delicada y cuando aprovechando su momento de bajón emocional se debe suministrar el refuerzo y apoyo que redirija a la persona hacia el tratamiento del problema de la adicción ya que será mucho más susceptible al cambio. De no actuar rápido, la persona volverá a entrar en el bucle de consumo y oposición.

Estas situaciones límite pueden ocurrir de forma natural como los ya citados o bien de forma provocada donde la intervención familiar se vuelve primordial. Las personas dependientes de sustancias ven su mundo de manera ilimitada ajenos a la realidad o la manipulan para evitarlos, por lo que es fundamental establecer límites de forma asertiva Por ejemplo, establecer horarios de comida, fijar horarios de llegada a casa o para levantarse, establecer un control sobre el dinero, eliminar privilegios (videoconsola), no permitir que se junte con amigos que también se drogan, etc.

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La persona debe aprender a valorar lo que tiene y originará cierto sentimiento de culpabilidad por no lograr entrar dentro de los límites estipulados, la droga generará menos placer y esta situación de debilidad servirá para conseguir la toma de conciencia hacia el ‘click‘ que permita iniciar el cambio hacia el tratamiento. Al verse limitada, la persona se dará cuenta de que necesita ayuda ya que solo no es capaz de tener los privilegios que antes sí tenía por lo que se mostrará más abierto a recibir ayuda.

En definitiva, saber decir que ‘no’. Esto suele ser un paso difícil de hacer por el sentimiento de culpabilidad que genera el no darle a un ser querido lo que pide pero se debe ser fuerte para lograr el cambio. Aquí es donde la ayuda terapéutica profesional es fundamental para conseguir un apoyo familiar óptimo. Si tienes un familiar que crees que puede tener problemas con las drogas, acude a un centro profesional para recibir orientación y no esperes a que tu ser querido toque fondo.

Sobre el autor

Iván Pico

Graduado en Psicología (UNED). Nº Colegiado G-5480. Diplomado en Ciencias Empresariales (USC). Máster en Psicología del Trabajo y las Organizaciones. (INESEM). Máster Universitario Oficial en Orientación Profesional (UNED). Posgrado en Neuromarketing (Universidad Camilo José Cela). Técnico Deportivo Nivel II, fútbol sala (RFEF). Especialista en Psicología Aplicada al Deporte. Etc, etc…
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