Educación Lenguaje Pensamiento Social

[:es]Nuevos lenguajes adolescentes: emoticonos, redes e identidad digital[:en] New adolescent languages: emoticons, networks, and digital identity[:gl] Novos lenguaxes adolescentes: emoticonos, redes e identidade dixital[:]

nuevos lenguajes adolescentes
[:es]Entender cómo se comunican los adolescentes hoy no es tarea sencilla, pero tampoco es imposible. Como psicólogo que trabaja con ellos a diario, veo cómo crean sus propios códigos, usan emoticonos casi como un idioma y construyen una identidad digital que muchas veces escapa a la mirada adulta. No es que vivan en otro mundo, sino que están formando el suyo propio y eso forma parte de su propio desarrollo. No debemos preocuparnos en exceso por ese hecho en sí, pero sí debemos saber y conocer que ahora mismo lo que antes se quedaba en un mero comentario entre amigos del barrio ahora puede trascender fronteras, tanto para lo bueno como para lo malo. ¿Cómo se relacionan entre sí, cómo influyen las redes sociales en su manera de expresarse y por qué es tan importante que como adultos aprendamos a escuchar sin prejuicios?

Tras una entrevista que me hicieron recientemente en el diario La Voz de Galicia voy a aprovechar las reflexiones que hice para dicho reportaje ya que non han podido ser publicadas todas, para explicar un poco todo este fenómeno, que tan de moda ha puesto la seria ‘Adolescence‘ de cual he hecho ya una reseña que puedes ver aquí.

¿Existe un lenguaje adolescente basado en emoticonos que solo ellos comprenden?

Lo raro sería que no existiese. Es parte de la cultura popular la creación de códigos de comunicación y jergas que van evolucionando y adaptándose a los tiempos. Creo que todo el mundo en su adolescencia ha creado algún tipo de patrón para comunicarse con sus amigos sin que nadie más lo supiera a través de mensajes cifrados o gestemas. Antes, se exponían en círculos cerrados que no solían pasar del colegio o del barrio. Notas, mensajes en muros, o símbolos con determinados significados pero que no salían de ahí o tenían mucho más difícil expandirse a otros ámbitos. Además, cuando lo hacían ya existía un aprendizaje previo y barreras de prevención, al no ser tan inmediato. Ahora, lo que sucede es que está todo mucho más globalizado y un comentario se extiende a través de redes sociales de manera exponencial prácticamente al instante, lo que dificulta la prevención. Lo que antes era un lenguaje dentro de un subgrupo o grupo pequeño, ahora rápidamente se traspasa a otros, que a su vez van a pasar a otros y acabará teniendo un sentido que seguramente esté tergiversado del objetivo inicial del mensaje. Además, esta velocidad de creación de nuevos mensajes es tan rápida que dificulta la interpretación intergeneracional, porque lo que antes tardaba un tiempo en formarse ahora está en permanente cambio por lo que los adultos lo tenemos más difícil de gestionar y aprender antes de que el mensaje se distorsione hacia otros fines menos éticos.

 

Los emoticonos en la sociedad digital que vivimos están creados para lograr que las personas tengan comunicaciones que expresen mejor sus estados emocionales, ese es el objetivo de los emoticones, que en teoría facilitan y mejoran ese déficit de solo comunicarse mediante texto. Como comentaba, es cierto que esos mensajes pueden tener fines relacionados con bullying, ideológicos o de otros ámbitos, pero obsesionarse con ello y preocuparse no es la solución. La solución es educar adolescentes con capacidad de pensamiento crítico, para mí es la pieza fundamental de todo esto, sino los chavales serán cada vez más fácilmente influenciables y manipulables, que es lo que muchas redes sociales pretenden. 

| Artículo relacionado: ‘Cuando la Red No es Social

Adolescencia y comunicación: ¿realmente viven una “doble vida”?

No es que sea una doble vida. Es que es su vida. Están aprendiendo a ser autónomos y en ese proceso surgen diversas opciones y decisiones que van adoptando en función de las ideas que ven a través de las plataformas, medios de comunicación, compañeros, familias, etc. Están construyendo su propia personalidad y es normal que se encuentren más cómodos entre iguales. Por eso, es la típica frase de un adolescente a sus padres de “es que tú no lo entiendes”. Entre los 11 y los 15 años aproximadamente el cerebro de los niños o futuros adultos empieza a generar la capacidad de pensar de manera abstracta, que es cuando son capaces de tomar diferentes perspectivas, reflexionar sobre el futuro y empezar a cuestionar normas y valores de la sociedad. Esto en el fondo es muy bueno, están aprendiendo a gestionar ese pensamiento crítico más reflexivo que les llevará a ser adultos con capacidad de tomar decisiones. Pero, están en “modo ensayo” por eso comente errores diversos en sus decisiones, puntos de vista que suelen chocar o confrontar con el pensamiento del adulto ya más reflexivo. Por este motivo se refugian en sus semejantes: los demás adolescentes. Debemos pensar que la personalidad no se termina de desarrollar aproximadamente hasta los 25 años, por lo que la adolescencia es parte de ese “periodo de pruebas”.

 

Entre sus iguales crean una identidad alienada con su grupo de referencia (como antes ya sucedía, los punk, los emos, los rockeros, los raperos, etc., por poner algunos ejemplos), en este entorno son capaces de expresarse mejor y de manera más libre. Van experimentando diferentes roles y van así moldeando su personalidad. 

 

Sin embargo, cuando están con los adultos es lo contrario: se adaptan a la familia, restringen opciones o emociones para evitar el conflicto familiar. Es decir, muestran otra cara más controlada de ellos mismos, en general. Por esto cuando las familias dicen aquello de “a mi hijo no le pasa esto o lo otro” tenemos que ser precavidos y saber que el contexto familiar no tiene nada que ver con el contexto que vive en su grupo, en su colegio o instituto, aunque parezca que no pasa nada, poder puede pasar. Además, ahora estos grupos se expanden a través de redes sociales en las que se pierde el control, porque podría ser muy fácil que el adolescente tenga un perfil para la familia y otro para los amigos, porque es trasladar lo que intentaba explicar a su identidad o identidades digitales. 

Redes sociales y adolescencia: ¿cómo han transformado su forma de comunicarse?

En primer lugar, decir que desde mi punto de vista este tipo de plataformas no son sociales de verdad. Son redes, eso sí, redes de comunicación, sí, pero ser social implica otra cosa. Implica una interacción más directa, que se pierde prácticamente en su totalidad detrás de una pantalla. Los emoticones, como decíamos, intentan suplir este déficit, pero no lo logran del todo. Por tanto, nos refugiamos detrás de una pantalla y la comunicación se vuelven en cierto modo anónima, en lugar seguro donde se pueden expresar sin las barreras sociales habituales. En internet es muy fácil criticar, hablar y decir cosas. ¿Pero dirías esas mismas cosas a esas mismas personas si las tuvieras delante? Seguramente no. Por eso la mejor red social es la real, su clase, su colegio, su familia, sus actividades y ojo, en esas redes también habrá conflictos y problemas, pero que se terminan resolviendo. En internet ese odio se puede malinterpretar, magnificar y llegar a límites más incontrolables cuando se traspasan a la vida real. 

 

La comunicación está siendo mucho más directa e instantánea, esto tampoco es social. Se están acostumbrando a que hay que contestar a todos los mensajes de manera inmediata y si no existe, empiezan a divagar sobre los motivos de esa mala comunicación que genera nuevos conflictos. En la vida real el doble check de Whatsapp funcionaría de otra manera, se crean barreras naturales de la comunicación y de interpretación de la misma que en internet no suceden o suceden de maner extrema porque es muy fácil bloquear a alguien como estrategia de evitación emocional sin necesidad de afrontar el conflicto, lo que limita el desarrollo de las habilidades de afrontamiento. La comunicación existe cuando se manda un mensaje y se recibe un feedback del mismo y se interpreta. En internet, si eso no llega o llega de manera desvirtuada, con ruido o con información imprecisa se produce frustración, una frustración que se controla menos porque no tienes cómo hacerlo. Whatsapp, como estrategia de captación de tu atención, te dice que el mensaje está leído, pero… lo está? Esto termina por ser una fuente más para crear adultos con baja tolerancia a la frustración, que añadido a que las aplicaciones de redes sociales (Instagram, TikTok…)  funcionan bajo refuerzo intermitente (igual que las máquinas tragaperras) es un cóctel que no favorece el desarrollo de la propia corteza prefrontal, encargada del procesamiento racional. Varios estudios actuales corroboran que existe deterioro cognitivo por el mal uso de este tipo de aplicaciones de comunicación de manera abusiva. Aún leía estos días que ahora se podía ver incluso los videos de manera acelerada, lo cual tampoco favorece a la reflexión. 

¿Por qué cuesta tanto entender su lenguaje adolescente hoy en día?

Nuestros padres tampoco nos entendían a nosotros. Es parte de la evolución del propio lenguaje y de las jergas juveniles, lo único que cambia es el medio por el que se transmite y la velocidad con la que se hace. El resto es muy similar. Entenderlo o no depende del propio adulto. Preguntando se entiente la gente. Desde mi enfoque la pregunta es lo más importante. Cuando trabajo con los adolescentes, para fortalecer el vínculo con sus familias lo que hago es preguntarles si les preguntan a sus familias qué tal día pasaron o cómo están, para que aprendan a compartir los estados emocionales, para aprender a empatizar.  Si el adulto comparte con el niño, el niño compartirá con el adulto, pero lo que sucede en muchas ocasiones es que somos los adultos los que nos aislamos de su mundo. Debemos preguntarles por esos emojis y esos mensajes, interesarnos por su mundo sin juzgarlos y validando sus emociones. Luego ellos contarán más o menos, pero se sentirán escuchados. Solo hay que ir a una cafetería para verlo: adultos hablando mientras al niño lo educa Youtube… ¿no debería formar parte de la conversación? ¿cómo pretendemos que nos cuenten sus cosas, sus problemas, sus logros, si nosotros no compartimos lo nuestro? Soy un gran defensor de los adolescentes, parece que la culpa siempre es de ellos pero debemos mirarnos el ombligo. Ellos no están inventando nada, hacen y aprenden de lo que ven en su mundo cercano. Y cuando no lo hay buscarán esos ejemplos en internet en sus grupos refugio. Unas veces acertarán y otras no tanto. Cuidemos de ellos y del mundo que les estamos dejando, porque los jóvenes de hoy serán los adultos de mañana y como decía decía el típico eslogan de los 90: son jóvenes aunque sobradamente preparados (JASP), pero necesitamos cuidar de ellos y seguir cultivando su pensamiento crítico en vez de deteriorarlo.

[:en]Understanding how teenagers communicate today is no easy task, but it’s not impossible either. As a psychologist who works with them daily, I see how they create their own codes, use emoticons almost like a language, and construct a digital identity that often escapes the adult gaze. It’s not that they live in another world; rather, they are forming their own, and that is part of their own development. We shouldn’t worry too much about this fact in itself, but we should be aware that what used to remain a mere comment among neighborhood friends can now transcend borders, for both good and bad. How do they relate to each other, how do social media influence their way of expressing themselves, and why is it so important for us as adults to learn to listen without prejudice?

After an interview I recently conducted in the newspaper La Voz de Galicia, I am going to take advantage of the reflections I made for said report and explain a little about this whole phenomenon that has made the series ‘ Adolescence ‘ so fashionable, of which I have already made a review that you can see here .

Is there an emoticon-based language for teenagers that only they understand?

It would be strange if it didn’t exist.

The creation of communication codes and slang that evolve and adapt to the times is part of popular culture. I think everyone in their teens has created some kind of pattern for communicating with their friends without anyone else knowing, through encrypted messages or gestemas . Before, they were exposed in closed circles that usually didn’t go beyond school or the neighborhood. Notes, messages on walls, or symbols with specific meanings that didn’t go beyond those circles or were much more difficult to spread to other areas. Furthermore, when they did, there was already prior learning and prevention barriers, as it wasn’t so immediate. Now, what’s happening is that everything is much more globalized, and a comment spreads exponentially through social media practically instantly, which makes prevention difficult. What was once a language within a subgroup or small group now quickly spreads to others, who in turn will spread to others, and it will end up having a meaning that is likely distorted from the initial objective of the message. Furthermore, this speed at which new messages are created is so rapid that it makes intergenerational interpretation difficult, because what used to take time to develop is now constantly changing, making it harder for adults to manage and learn before the message is distorted for other, less ethical purposes.

In our digital society, emoticons are designed to help people communicate more effectively and express their emotional states. This is the goal of emoticons, which, in theory, facilitate and improve the deficit of communicating solely through text. As I mentioned, it’s true that these messages can have bullying, ideological, or other purposes, but obsessing over them and worrying about them isn’t the solution. The solution is to educate adolescents with critical thinking skills ; for me, this is the cornerstone of all this. Otherwise, kids will be increasingly more easily influenced and manipulated, which is what many social networks aim to achieve.

| Related article: ‘ When the Network Is Not Social

Adolescence and communication: are they really living a “double life”?

It’s not that it’s a double life. It’s that it’s their life. They’re learning to be independent, and in that process, various options and decisions emerge that they adopt based on the ideas they see through platforms, the media, peers, families, etc. They’re building their own personalities , and it’s normal for them to feel more comfortable among their peers. That’s why it’s the typical remark a teenager makes to their parents: “You just don’t understand.” Between the ages of 11 and 15, approximately, the brains of children or future adults begin to develop the capacity for abstract thought, which is when they are able to take different perspectives, reflect on the future, and begin to question society’s norms and values. Ultimately, this is very good; they’re learning to manage that more reflective critical thinking that will lead them to become adults capable of making decisions. However, they are in “rehearsal mode,” which is why they make various mistakes in their decisions, points of view that often clash or confront the more reflective thinking of adults. For this reason, they take refuge in their peers: other adolescents. We must remember that personality doesn’t fully develop until approximately age 25, so adolescence is part of that “testing period.”

Among their peers, they create an identity alienated from their reference group (as was previously the case with punks, emos, rockers, rappers, etc., to name a few examples). In this environment, they are able to express themselves better and more freely. They experiment with different roles and thus shape their personalities.

However, when they’re with adults, it’s the opposite: they adapt to the family, restricting options or emotions to avoid family conflict. In other words, they generally show a different, more controlled side of themselves. That’s why, when families say, ” This or that doesn’t happen to my child ,” we have to be cautious and know that the family context has nothing to do with the context they experience in their group, at school, or college. Even if it seems like nothing’s happening, it can happen. Furthermore, these groups now expand through social media, where control is lost, because it could be very easy for the adolescent to have one profile for family and another for friends, transferring what they were trying to explain to their digital identity or identities.

Social media and adolescence: How have they transformed the way we communicate?

First of all, I must say that, from my point of view, these types of platforms aren’t truly social. They’re networks, yes, communication networks, yes, but being social implies something else. It involves more direct interaction, which is almost entirely lost behind a screen. Emoticons, as we said, try to fill this gap, but they don’t quite succeed. Therefore, we take refuge behind a screen, and communication becomes, to a degree, anonymous, a safe place where we can express ourselves without the usual social barriers. On the internet, it’s very easy to criticize, talk, and say things. But would you say those same things to those same people if you were standing right in front of them? Probably not. That’s why the best social network is the real one: their class, their school, their family, their activities. And be careful, on those networks, there will also be conflicts and problems, but they are eventually resolved. On the internet, that hatred can be misinterpreted, magnified, and reach even more uncontrollable limits when it spills over into real life.

Communication is becoming much more direct and instantaneous; this isn’t social either. They’re getting used to having to respond to every message immediately, and if that doesn’t happen, they start to ramble about the reasons for the poor communication, which generates new conflicts. In real life, the double check on WhatsApp would work differently; natural barriers to communication and its interpretation are created, which either don’t happen online or happen to an extreme extent because it’s very easy to block someone as an emotional avoidance strategy without having to confront the conflict, which limits the development of coping skills. Communication exists when a message is sent and feedback is received and interpreted. Online, if that doesn’t arrive or arrives in a distorted way, with noise or inaccurate information, frustration arises—a frustration that’s harder to control because you don’t have a way to do it. WhatsApp, as a strategy to capture your attention, tells you the message has been read, but… has it? This ends up being another source of the creation of adults with a low tolerance for frustration. Added to the fact that social media apps (Instagram, TikTok, etc.) operate under intermittent reinforcement (just like slot machines), this is a combination that doesn’t favor the development of the prefrontal cortex itself, which is responsible for rational processing. Several current studies corroborate that cognitive impairment exists due to the abusive use of these types of communication apps. I was still reading these days that you can now even watch videos at a fast pace, which also doesn’t favor reflection.

Why is it so difficult to understand teenage language these days?

Our parents didn’t understand us either. It’s part of the evolution of language and youth slang; the only thing that changes is the medium through which it’s transmitted and the speed at which it’s done. The rest is very similar. Whether they understand it or not depends on the adult themselves. By asking, people understand each other. From my perspective, the question is the most important thing. When I work with teenagers, to strengthen the bond with their families, what I do is ask them if they ask their families about their day or how they’re doing, so they learn to share their emotional states, to learn to empathize. If the adult shares with the child, the child will share with the adult, but what often happens is that we adults isolate ourselves from their world. We should ask them about those emojis and those messages, show interest in their world without judging them and validating their emotions. Then they’ll share more or less, but they’ll feel heard. You only have to go to a coffee shop to see it: adults talking while the child is being educated by YouTube… shouldn’t that be part of the conversation? How do we expect them to tell us about their things, their problems, their achievements, if we don’t share our own? I’m a huge defender of teenagers. It seems like the blame always lies with them, but we need to look at our own navels. They aren’t inventing anything; they do and learn from what they see in their immediate world. And when that doesn’t exist, they’ll look for those examples on the internet in their refuge groups. Sometimes they’ll be right, and other times not so much. Let’s take care of them and the world we’re leaving them, because today’s youth will be tomorrow’s adults, and as the typical spanish ’90s slogan goes: they are young, but more than prepared (JASP – Joven Aunque Sobradamente Preparado -), but we need to take care of them and continue cultivating their critical thinking instead of deteriorating it.

 [:gl]Entender como se comunican os adolescentes hoxe en día non é unha tarefa doada, pero tampouco imposible. Como psicóloga que traballa con eles a diario, observo como crean os seus propios códigos, usan emoticonos case como unha linguaxe e constrúen unha identidade dixital que a miúdo escapa á mirada adulta. Non é que vivan noutro mundo, senón que están a formar o seu propio, e iso forma parte do seu propio desenvolvemento. Non deberiamos preocuparnos demasiado por ese feito en si mesmo, pero deberiamos ser conscientes de que o que antes seguía sendo un mero comentario entre amigos do barrio agora pode traspasar fronteiras, tanto para ben como para mal. Como se relacionan entre si, como inflúen as redes sociais na súa forma de expresarse e por que é tan importante para nós, como adultos, aprender a escoitar sen prexuízos?

Despois dunha entrevista que lle fixen hai pouco no xornal La Voz de Galicia, vou aproveitar as reflexións que fixen para dita reportaxe e explicar un pouco todo este fenómeno que puxo tan de moda a serie  ‘Adolescencia’ , da que xa fixen unha reseña que podedes ver aquí .

Existe algunha linguaxe baseada en emoticonos para adolescentes que só eles entendan?

Sería estraño que non existise.

A creación de códigos de comunicación e xerga que evolucionan e se adaptan aos tempos forma parte da cultura popular. Creo que todo o mundo na adolescencia creou algún tipo de patrón para comunicarse cos seus amigos sen que ninguén o saiba mediante mensaxes ou xestos cifrados . Anteriormente, expoñíanse en círculos pechados que normalmente non ían máis alá da escola ou do barrio. Notas, mensaxes nas paredes ou símbolos con significados específicos que non ían máis alá desas paredes ou que eran moito máis difíciles de difundir a outras áreas. Ademais, cando o fixeron, xa existían barreiras de aprendizaxe e prevención previas, xa que non foi tan inmediato. Agora, todo está moito máis globalizado e un comentario esténdese exponencialmente polas redes sociais case ao instante, o que dificulta a prevención. O que antes era unha lingua dentro dun subgrupo ou pequeno grupo agora pásase rapidamente a outras, que á súa vez a transmitirán a outras e acabarán tendo un significado probablemente distorsionado respecto ao obxectivo inicial da mensaxe. Ademais, esta velocidade á que se crean novas mensaxes é tan rápida que dificulta a interpretación interxeracional, porque o que antes levaba tempo desenvolverse agora está en constante cambio, o que dificulta que os adultos a xestionen e aprendan antes de que a mensaxe sexa distorsionada para outros fins menos éticos.

Na nosa sociedade dixital, os emoticonos están deseñados para axudar ás persoas a comunicarse de xeito que expresen mellor os seus estados emocionais. Este é o obxectivo dos emoticonos, que, en teoría, facilitan e melloran a deficiencia de comunicarse unicamente a través de texto. Como xa dixen, é certo que estas mensaxes poden ter fins intimidatorios, ideolóxicos ou doutro tipo, pero obsesionarse con elas e preocuparse por elas non é a solución. A solución é educar os adolescentes con habilidades de pensamento crítico; para min, esa é a pedra angular de todo isto. Se non, os nenos serán cada vez máis facilmente influenciables e manipulables, que é o que pretenden moitas redes sociais.

| Artigo relacionado: ” Cando a rede non é social

Adolescencia e comunicación: realmente viven unha “dobre vida”?

Non é que sexa unha dobre vida. É só a túa vida. Están aprendendo a ser independentes e, neste proceso, xorden diversas opcións e decisións que toman baseadas nas ideas que ven a través das plataformas, os medios de comunicación, os compañeiros, as familias, etc. Están a construír a súa propia personalidade e é normal que se sintan máis cómodos entre iguais. Por iso é a frase típica que un adolescente lles di aos seus pais: “Simplemente non o entendes”. Entre os 11 e os 15 anos, o cerebro dos nenos ou futuros adultos comeza a desenvolver a capacidade de pensamento abstracto. É entón cando son capaces de adoptar diferentes perspectivas, reflexionar sobre o futuro e comezar a cuestionar as normas e os valores da sociedade. En definitiva, isto é moi bo; están aprendendo a xestionar ese pensamento crítico máis reflexivo que os levará a converterse en adultos capaces de tomar decisións. Pero están en “modo de ensaio”, polo que cometen varios erros nas súas decisións, puntos de vista que a miúdo chocan ou confrontan o pensamento máis reflexivo dos adultos. Por este motivo refúxianse nos seus compañeiros: outros adolescentes. Debemos lembrar que a personalidade non se desenvolve completamente ata aproximadamente os 25 anos, polo que a adolescencia forma parte dese “período de probas”.

Entre os seus compañeiros, crean unha identidade alienada do seu grupo de referencia (como xa sucedía antes cos punks, emos, roqueiros, rapeiros, etc., por citar algúns exemplos), neste ambiente son capaces de expresarse mellor e con máis liberdade. Experimentan con diferentes papeis e así configuran a súa personalidade.

Non obstante, cando están con adultos, ocorre o contrario: adáptanse á familia, restrinxindo opcións ou emocións para evitar conflitos familiares. É dicir, amosan outra faceta de si mesmos, máis controlada, en xeral. Por iso, cando as familias din: « Isto ou aquilo non lle pasa ao meu fillo /a», temos que ser cautelosos/as e saber que o contexto familiar non ten nada que ver co contexto que viven no seu grupo, no seu colexio ou instituto. Mesmo se parece que non pasa nada, algo pode pasar. Ademais, estes grupos están a expandirse agora a través das redes sociais, onde se perde o control, xa que podería ser moi doado para o adolescente ter un perfil para a familia e outro para os amigos, transferindo así o que estaba a tentar explicar á súa identidade ou identidades dixitais.

Redes sociais e adolescencia: como transformaron a forma en que nos comunicamos?

Primeiro de todo, gustaríame dicir que, desde o meu punto de vista, este tipo de plataformas non son verdadeiramente sociais. Son redes, si, redes de comunicación, si, pero ser social implica outra cousa. Implica unha interacción máis directa, que se perde case por completo detrás dunha pantalla. Os emoticonos, como dixemos, intentan compensar esta deficiencia, pero non o acaban de conseguir. Polo tanto, refuxiámonos tras unha pantalla e a comunicación convértese en algo anónima, un lugar seguro onde podemos expresarnos sen as barreiras sociais habituais. En Internet é moi doado criticar, falar e dicir cousas. Pero, diríaslle esas mesmas cousas a esas mesmas persoas se as tiveses diante de ti? Probablemente non. Por iso a mellor rede social é a real: a túa clase, o teu colexio, a túa familia, as túas actividades. E coidado, tamén haberá conflitos e problemas nesas redes, pero acabarán por resolverse. En Internet, ese odio pode ser malinterpretado, magnificado e alcanzar límites aínda máis incontrolables cando se estende á vida real.

A comunicación está a volverse moito máis directa e instantánea, esta tampouco é social. Están acostumándose ao feito de que cada mensaxe debe ser respondida de inmediato e, se non a hai, comezan a preguntarse polas razóns da mala comunicación, o que leva a novos conflitos. Na vida real, a dobre comprobación en WhatsApp funcionaría de xeito diferente. Crea barreiras naturais para a comunicación e a súa interpretación, que ou non ocorren en Internet ou ocorren de forma extrema. É moi doado bloquear a alguén como estratexia de evitación emocional sen ter que enfrontarse ao conflito, o que limita o desenvolvemento de habilidades de afrontamento. Existe comunicación cando se envía unha mensaxe e se recibe retroalimentación dela e se interpreta. En Internet, se iso non chega a ti ou se chega de forma distorsionada, con ruído ou información inexacta, créase frustración, unha frustración menos manexable porque non tes xeito de facelo. WhatsApp, como estratexia para captar a túa atención, diche que a mensaxe foi lida, pero… de verdade? Isto acaba sendo outra fonte para crear adultos con baixa tolerancia á frustración, o que, sumado ao feito de que as aplicacións de redes sociais (Instagram, TikTok, etc.) funcionan baixo reforzo intermitente (igual que as máquinas tragaperras), é un cóctel que non favorece o desenvolvemento do propio córtex prefrontal, responsable do procesamento racional. Varios estudos actuais confirman que o deterioro cognitivo pode ser consecuencia do uso abusivo deste tipo de aplicacións de comunicación. Estes días aínda estaba lendo que agora mesmo se poden ver vídeos a unha velocidade máis rápida, o que tampouco axuda coa reflexión.

Por que é tan difícil entender a linguaxe dos adolescentes hoxe en día?

Os nosos pais tampouco nos entendían. Forma parte da evolución da propia linguaxe e da xerga xuvenil; o único que cambia é o medio a través do cal se transmite e a velocidade á que se fai. O resto é moi semellante. Que o entendas ou non depende do propio adulto. Preguntando, a xente enténdese. Desde o meu punto de vista, a pregunta é o máis importante. Cando traballo con adolescentes, para fortalecer o vínculo coas súas familias, o que fago é pedirlles que lles pregunten como lles foi o seu día ou como lles vai, para que aprendan a compartir os seus estados emocionais, para que aprendan a empatizar. Se o adulto comparte co neno, o neno compartirá co adulto, pero o que ocorre a miúdo é que os adultos nos illamos do seu mundo. Deberíamos preguntarlles sobre eses emojis e mensaxes, mostrar interese no seu mundo sen xulgalos e validar as súas emocións. Entón dirán máis ou menos, pero sentiranse escoitados. Só tes que ir a unha cafetería para velo: adultos falando mentres YouTube educa ao neno… non debería formar parte da conversa? Como imos esperar que nos conten as súas cousas, os seus problemas, os seus logros, se nós non compartimos os nosos? Son un gran defensor dos adolescentes. Parece que sempre é culpa deles, pero temos que mirarnos os embigos. Non están inventando nada, fan e aprenden do que ven no seu mundo inmediato. E cando non hai ningún, buscarán eses exemplos en internet nos seus grupos de refuxio. Ás veces terán razón e outras non tanta. Coidémolos a eles e ao mundo que lles estamos deixando, porque os mozos de hoxe serán os adultos de mañá, e como dicía o lema típico dos anos 90: son novos, pero máis que preparados (JASP), pero cómpre coidalos e seguir cultivando o seu pensamento crítico en lugar de deterioralo.[:]

Iván Pico

Director y creador de Psicopico.com. Psicólogo Colegiado G-5480. Graduado en Psicología. Diplomado en Ciencias Empresariales y Máster en Orientación Profesional. Máster en Psicología del Trabajo y Organizaciones. Posgrado en Psicología del Deporte y Entrenador Profesional de Futsal Nivel 3. Visita la sección "Sobre mí"para saber más. ¿Quieres una consulta personalizada? ¡Contacta conmigo en https://ivanpico.es/!

Añadir Comentario

Click aquí para dejar un comentario

Servicios de Psicología – ivanpico.es

Proyecto e3 – EducaEntrenaEmociona

La Librería de la Psicología

¿Dónde comprar los libros de psicología? Aquí: Grado Psicología (UNED) | Recomendados de Psicología | Todas las categorías | Colección general

Servicios de psicología y publicidad: info@psicopico.com