Deporte

¿Por qué los aficionados se vuelven violentos en el deporte?

Las gradas de los estadios y pabellones de juego son auténticos hervideros de emociones de los aficionados, para lo bueno y para lo malo. En ocasiones los aficionados se convierten en auténticas máquinas de agredir verbalmente a todo aquel que no vaya a favor de sus ideales o creencias deportivas, ya sea el árbitro, jugadores rivales, técnicos o directivos del propio club del cual se defienden los colores. A veces pienso que a los campos no se les debería permitir entrar a los niños pequeños de las barbaridades que pueden llegar a oír y lo poco educativo que es esto para ellos. Es triste pensar eso, pero por desgracia sucede.

>> Artículo relacionado: 10 estrategias de prevención de la violencia en el deporte. 

Se escuchan auténticas barbaridades en los campos de fútbol (y de otros deportes) que si fueran dichas en otros contextos sonarían de tan mal gusto que la propia persona que las dice se sentiría avergonzada si se escuchase. Se escuchan insultos graves, homófobos, xenófobos, amenazas de muerte, etc. Todo esto dentro de un contexto que parece normalizar la violencia. Por que sí, es violencia. La incitación a la violencia por medios verbales es el primer paso para dar lugar a la violencia física y sí, la inteligencia emocional es fundamental para aprender a gestionar estas emociones de ira que muchas personas son incapaces de controlar cuando se trata de defender los colores de su equipo.

¿Por qué se produce la violencia en el deporte?

Pero, ¿cómo una persona que en su vida cotidiana parece incapaz de increpar de esa manera, se convierte en una persona fuera de sí en un terreno de juego? Primeramente debemos diferenciar entre agresión y violencia.

La agresión es una forma de conducta dirigida a dañar o injuriar a otra persona pero motivada a evitar un daño. Es decir, existen una intención. La agresividad en sí es una forma evolutiva de defendernos ante un ataque para evitar ser nosotros dañados. El problema es cuando se hace de manera desmesurada y fuera de contexto que puede llevar a formas de agresión violentas. Por tanto, la violencia, es un subtipo de agresión, una forma extrema de agresión física o moral que tiene como motivo destruir, castigar o controlar a otro individuo.

La mayoría de las agresión verbales que se escuchan en un campo deportivo se quedan en eso pero son un precursor y un incentivo claro para los actos violentos posteriores por lo que se deben evitar y condenar a toda costa como medida de prevención de la violencia en el deporte, ya que son usadas fuera de contexto ético y moral.

La conducta agresiva se caracteriza por:

  • Volumen de voz elevado.
  • Habla precipitada.
  • Estilo tajante.
  • Continuas interrupciones.
  • Insultos y amenazas.
  • Contacto ocular con el retador.
  • Gestos de la cara y postura tensa.
  • Tendencia al contraataque.
  • Verbalizaciones típicas: “ten cuidado, “haz”, “no sabes”, “te voy a…”, “ojalá te…”.

Es una conducta falta de empatía, respeto y con una clara predisposición egocéntrica de la persona que la emite debido en parte por el estrés, ansiedad y frustración que se siente ante una situación deportiva que se ve sobre el terreno de juego (por ejemplo una falta no pitada) que, debido a la falta de control sobre la misma genera enfado e ira en la persona que la presencia.

La espiral del silencio.

Las conductas agresivas se reproducen en gran parte debido al aprendizaje observacional o vicario. Por esto, los grandes medios de comunicación se equivocan en numerosas ocasiones al mostrar imágenes de actos violentos en el deporte ya que si no son acompañados de una buena explicación o el mensaje no es recibido de forma correcta lo único que generará será mayor propensión a repetir esos mismos actos, si no se emiten de la forma correcta y acompañadas de las explicaciones pertinentes, pero ojo, no siempre la persona que las recibe es capaz de interiorizarlas de forma prosocial.

Se deben condenar de forma tajante desde el primer momento para evitar que se produzca el fenómeno de la espiral del silencio. Este fenómeno, también conocido como escalera de la violencia es el proceso por el que la no intervención y el silencio de los observadores de agresiones son interpretados como conformidad y generalización.

Factores que incitan a la violencia.

Estos son 11 de los muchos factores que influyen dentro de un campo de juego y en sus gradas para producir conductas violencias.

La validación social.

El hecho de estar en una grada rodeado de gente que está increpando al árbitro o jugadores no inhibe aquellas conductas que si estuviésemos solos no haríamos. Nuestro cerebro parece razonarlo de manera que si todo el mundo lo hace debe estar validado socialmente por lo que no pasa nada si te sumas a los insultos. Mal.

>> Artículo relacionado: Principios de persuasión social

Principio de simpatía.

La gente que va aun campo de fútbol o de cualquier otro deporte, se siente identificado con unos colores y siente simpatía hacia ellos y los jugadores que los defienden. Esto es por tanto que si un jugador se cae en el área, inmediatamente se pide penalti, aunque en muchos casos se vea claramente que no lo es. Es un principio de solidaridad y sentido de pertenencia a un grupo.

Entrada Relacionada

La propia espiral del silencio.

Como ya comentamos antes. En el momento en el que nadie dice nada al respecto de un insulto, se vuelve una espiral de violencia continuada. Por eso la violencia hay que condenarla desde el minuto uno.

Difusión de responsabilidades.

Derivado del principio de validación social, cuando se actúa en grupo las responsabilidades también parecen dividirse entre toda la grada por lo que parece que ese sentimiento de vergüenza o repulsión ajena parece que es menor. Es por esto que a mucha gente que se le enseña a nivel individual su comportamiento grupal suelen sentirse avergonzados de lo que dijeron y de como actuaron en ese momento.

Anonimato.

En una multitud es más fácil pasar desapercibido por lo que las conductas violentas, que suelen ser castigadas, tienen un lugar para florecer sin control.

Alcohol y drogas.

Por mucho control que se tenga al respecto, hay gente que sigue entrando con altas tasas de alcohol (u otras sustancias) e sangre. Lo cual, potencia el resto de factores desinhibidores de la conducta agresiva.

El ruido.

Según varios estudios, en los lugares donde hay mucho ruido la tasa de violencia se potencia debido a que genera un ambiente más impredecible, se acumula en nuestro nivel de estrés y genera una menor tolerancia a la frustración.

La temperatura.

En los climas más calurosos y tropicales los niveles de violencia son más altos, estadísticamente hablando. Además, el calor es uno de los síntomas fisiológicos de conductas agresivas e ira, por lo que en un ambiente caldeado o por la propia actividad que se está llevando a cabo se propicia más todavía una conducta violenta.

El hacinamiento.

Al igual que pasa en las manifestaciones, cuando una cantidad de gente se acumula en un mismo lugar esto genera mayores niveles de estrés que puede producir que se salte a la mínima hacia una conducta agresiva. Además, el roce puede provocar encontronazos innecesarios y malentendidos que generen disputas inapropiadas. La densidad puede generar una experiencia displacentera subjetiva.

El dolor.

Dolor porque su equipo sufre en el campo y empatizas con él lo cual produce irritabilidad o cólera y mucho mayor si existe anticipación (por ejemplo, verse amenazados en el descenso de categoría).

Factores de riesgo psicosocial.

A estos estos factores hay que sumarles los factores del contexto familiar y la cultura deportiva en este caso de cada persona que vaya a ver un partido. Aquellas personas que viven en sus familias situaciones límite pueden ver en el fútbol o el deporte un lugar donde escaparse y soltar aquellas emociones que en su contexto personal no puede hacer. La cultura deportiva y el nivel de educación de las personas también es fundamental para evitar conductas agresivas.

En este aspecto, cabe mencionar también a los medios de comunicación, que en demasiadas ocasiones difunden la violencia de manea injustificada o sin la debida información y lo que crean son modelos de aprendizaje observacional que después son reproducidos y que encima con el premio de ser televisados. Una cosa es condenar la violencia y otra muy distinta es difundirla.

Estos son solo algunos de los factores que influyen en la conducta agresiva, que además se puede ir acumulando por lo que se debe frenar cuanto antes porque la violencia genera más violencia.

Stop violencia. 

_

Bibliografía: 

Díaz Aguado, Mª José. Convivencia escolar y prevención de violencia.
Ministerio de Educación Cultura y Deporte
Gimeno, Fernando. Sáenz, Alfredo. Ariño J. Vicente. Aznar, Mónica. Deportividad y Violencia en el Fútbol Base. Universidad de les Illes Balears y Universidad de Barcelona. Revista de Psicología del Deporte (2007)
Morales, J.F., Huici, C Moya, M., Gaviria, E., López-Sáez, M. Nouvilas, E. (2003). Psicología Social. Madrid: McGrawHill
Iván Pico

Director y creador de Psicopico.com. Psicólogo Colegiado G-5480 entre otras cosas. Diplomado en Ciencias Empresariales y Máster en Orientación Profesional. Máster en Psicología del Trabajo y Organizaciones. Posgrado en Psicología del Deporte entre otras cosas. Visita la sección "Sobre mí" para saber más. ¿Quieres una consulta personalizada? ¡Escríbeme!