
La estructura social cada vez es más fragmentada en la que podemos diferenciar tres planos diferentes: la diversidad étnica, la alteración de la pirámide de edades y la pluralidad de la convivencia familiar (monoparentalidad, erosión modelo patriarcal, políticas de educación infantil débiles, dificultades de conciliación familiar-laboral).
Las personas pueden estar sufriendo de la exclusión social en diferentes ámbitos: económico, laboral, formativo, sociosanitario, vivienda, relacional o político.
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Todos estos factores van a necesitar del apoyo de profesionales de la orientación que realicen intervenciones psicopedagógicas desde un punto de vista intercultural que han de tener ciertas competencias básicas (promoción, retención e incorporación) de cara a su implantación en las organizaciones.
Los aspectos aquí citados se desarrollarán a continuación más ampliamente desde un enfoque inclusivo, de igualdad de oportunidades y de justicia social.
La exclusión social es un término con multitud de definiciones pero que todas ellas vienen relacionadas con la categorización que los seres humanos realizan de prácticamente todas las cosas que suceden en su entorno. Somos diferentes, muchas veces a simple vista, y esto es lo que de forma prácticamente inconsciente termina por clasificar de forma errónea a ciertos individuos. Es ese valor que se da en las clasificaciones el que expresa e implementa prejuicios, racismo, sexismo y en general intolerancia hacia la diferencia (Sánchez, 2009).
En mi opinión, la exclusión social significa la falta de equidad a la hora de incluir en la sociedad a ciertos grupos de personas por diferentes hechos, entre los que caben:
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Existen multitud de ámbitos en los que las personas pueden sentirse excluidas, los fundamentales son los citados en el trabajo Análisis de los factores de exclusión social (Subirats i Humet, 2005) de la Fundación BBVA en el se distinguen siete ámbitos de exclusión social:
Como ya mencionamos en la introducción, la exclusión social está directamente relacionada con la diversidad, por lo que la multiculturalidad forma parte de esta gran diversidad social en la que vivimos.
“La interculturalidad o el interculturalismo como lo denominan algunos autores, puede considerarse como una concepción teórica y práctica de carácter universal que atiende la diversidad cultural de todas las sociedades desde los principios de igualdad, interacción y transformación social. Implica una opción ética e ideológica de carácter personal, una forma de entender y vivir las relaciones sociales y una manera de plantear y desarrollar la educación (Lluch y Salinas, 1996; AECG, 1996)”.
Es por esto necesaria una educación intercultural basada en el respeto por la diversidad cultural de manera que los orientadores realicen las intervenciones para lograr una mayor igualdad de oportunidades. Parece por tanto esencial una vez más la educación psicopedagógica que sea capaz de transmitir estos valores a los demás. Estos conocimientos, habilidades y actitudes deben estar presentes en todos los orientadores que deben tener competencias, según Pedersen (1994), en tres elementos fundamentales:
Todo lo mencionado anteriormente tiene una labor educativa en la formación para la diversidad cultural, que no debe de limitarse solo a la interpretación teórica sino también a la promoción, retención e incorporación de las competencias a la sociedad. Aumentar la conciencia de las personas sobre estos hechos y su sensibilidad. Crear programas de orientación, enseñanza y de habilidades sociales e interculturales, el fomento de la inteligencia emocional entre los más jóvenes que será un valor añadido de prevención para sus vidas, son algunas de las tareas que se deben realizar y mantener para el fomento de competencias interculturales en una educación continua de base.
Todas las personas son especiales, independientemente de su género, raza, o discapacidades por lo que se deben de tomar estas diferencias desde una perspectiva positiva, dado que la evolución implica diversidad.
Los ámbitos donde aparece la exclusión social parece que se encuentran en su mayoría interrelacionados o existen personas que lo sufran en más de un ámbito. Por poner una persona emigrante, con un fuerte estigma cultural y étnico, tendrá graves problemas laborales, que a su vez podrán conducir a problemas residenciales y éstos a problemas familiares. Es por esto que los esfuerzos de inclusión deben centrarse en lograr la participación equitativa de todos los individuos en todas las facetas de la vida, labor difícil pero que debe realizarse desde una perspectiva educacional de base, educando en valores y actitudes prosociales. Todas las personas son especiales, independientemente de su género, raza, o discapacidades por lo que se deben de tomar estas diferencias desde una perspectiva positiva, dado que la evolución implica diversidad. Tenemos que aprender a recoger lo positivo de cada persona y encaminarla a que lo explote de la mejor manera posible para que contribuyan desde sus posibilidades a los procesos productivos.
La intervención orientadora debe partir de una formación integral y capacitada que se adapte a cada una de las necesidades de los diferentes grupos hacia su inclusión en la sociedad. No solo se debe de intervenir sobre los usuarios sino sobre el medio que permite la exclusión social, es decir las políticas de intervención, o incluso los medios de comunicación que incitan a ciertas exclusiones sociales. Se trataría de contribuir a modificar los aspectos inadecuados del marco educativo y contextual (Álvarez Rojo, 1994) y de apoyar el fortalecimiento de las personas en la sociedad, desarrollarlas en competencias y formarlas en capacidades para lograr que controlen sus vidas. Los orientadores son agentes de cambio que han de estar en constante colaboración con el resto de agentes formativos (profesores, padres, instituciones sociales, etc.).
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La labor de los orientadores no solo debe quedarse en la inserción laboral sino también a este fortalecimiento de las personas en el plano educativo ya que no nos podemos olvidar de que una buena base será el futuro de mejores generaciones. El orientador debe crear un proyecto profesional completo e integrarlo dentro del proyecto vital de las personas de manera que la persona consigue las capacidades necesarias para adaptarse a los cambios futuros y consiga ser el creador de su propia carrera personal y profesional, consciente de su vida. El orientador profesional cobra mayor relevancia como dinamizador en el desarrollo integral de las personas en riesgo de exclusión social, debido a ser las personas más vulnerables y con menos recursos para lograrlo por sí solas.
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Referencias y bibliografía:
Este trabajo forma parte de las actividades realizadas por Iván Pico Martínez para superar la asignatura Orientación para la Igualdad y la Inclusión Sociolaboral dentro del Máster Universitario en Orientación Profesional de la Universidad Nacional de Educación a Distancia durante el curso académico 2016-2017. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este documento sin consentimiento expreso del autor. Todos los derechos reservados.
Álvarez Rojo, V. (1994). Orientación educativa y acción orientadora. Relaciones entre la teoría y la práctica. Madrid: EOS.
Lluch, Xavier y Salinas, Jesús (1996). La diversidad cultural en la práctica educativa. Materiales para la formación del profesorado en Educación Intercultural. Madrid: MEC.
Malik Liévano, B. (2002). El enfoque intercultural en las organizaciones. Extracto del capítulo 6 del Proyecto Docente – Modelos de Orientación e Intervención Psicopedagógica. Madrid: UNED. Inédito.
Pedersen, P. B. (1994): A handbook for developing multicultural awareness (4th ed.). Alexandria, VA: American Counseling Association.
Sánchez García, M.F. (2009). La Orientación Laboral en contextos de diversidad personal, social y cultural. En L.M. Sobrado y A. Cortés Pascual (Coords.), Orientación Profesional. Nuevos escenarios y perspectivas (Cap. 8, pp. 161-181). Madrid: Biblioteca Nueva.
Suárez Ortega, M. (2006). Barreras en el desarrollo profesional femenino. Revista Española de Orientación y psicopedagogía (19) 1, pp. 61-72.
Subirats i Humet, J. (Dir.), Gomá Carmona, R y Brugué Torrella, J. (Coords.) (2005). Análisis de los factores de exclusión social. Documentos de trabajo 4. Fundación BBVA. Generalitat de Catalunya.[:en]Although it seem that we live in a fully developed world the current reality indicates that the social exclusion is a phenomenon in increase. One of the main reasons is the peak of the diversity inside the communities that previously did not have it so marked. The social exclusion is associated to the terms discrimination or inequality (Sánchez, 2009) precipitated by factors like the absence of equity in the elements of the social welfare, the stereotypes or negative prejudices that transform in a deal more desfavorable to determinate communities of people, many times of unaware form. The strong emigration because of the big economic crises is another factor dinamizador of these processes that require political systems and educacionales that favour the equality of opportunities.
The social structure every time is more fragmentada in which we can differentiate three different planes: the ethnic diversity, the alteration of the pyramid of ages and the plurality of the convivencia familiar (monoparentalidad, erosion model patriarcal, politics of feeble childish education, difficulties of familiar conciliation-labour).
The people can be suffering of the social exclusion in different fields: economic, labour, formative, sociosanitario, house, relational or politician.
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All these factors go to need of the support of professionals of the orientation that make interventions psicopedagógicas from an intercultural point of view that have to have some basic competitions (promotion, retention and incorporation) of face to his implantation in the organisations.
The here quoted appearances will develop to continuation more widely from an approach inclusivo, of equality of opportunities and of social justice.
The social exclusion is a term with crowd of definitions but that all they come related with the categorisation that the human beings make of practically all the things that suceden in his surroundings. We are different, many times to simple sight, and this is what of form practically unaware finishes for classifying of erroneous form to some individuals. It is this value that gives in the classifications the one who expresses and implements prejudices, racism, sexismo and in general intolerance to the difference (Sánchez, 2009).
In my opinion, the social exclusion means the fault of equity to the hour to include in the society to some groups of people by different facts, between which fit:
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They exist crowd of fields in which the people can feel excluded, the fundamental are the quoted in the work Analysis of the factors of social exclusion (Subirats i Humet, 2005) of the Foundation BBVA in the distinguish seven fields of social exclusion:
As we already mention in the introduction, the social exclusion is directly related with the diversity, by what the multiculturalidad forms part of this big social diversity in which we live.
“The interculturalidad or the interculturalismo as they designate it some authors, can consider like a theoretical and practical conception of universal character that attends the cultural diversity of all the societies from the principles of equality, interaction and social transformation. It involves an ethical and ideological option of personal character, a form to understand and live the social relations and a way to pose and develop the education (Lluch and Saltworks, 1996; AECG, 1996)”.
It is by this necessary an intercultural education based in the respect by the cultural diversity so that the orientadores make the interventions to attain a greater equality of opportunities. It seems therefore essential once again the education psicopedagógica that it was able to transmit these values to the other. These knowledges, skills and attitudes have to be presents in all the orientadores that have to have competitions, according to Pedersen (1994), in three fundamental elements:
All the mentioned previously has an educational work in the training for the cultural diversity, that does not have to to limit only to the theoretical interpretation but also to the promotion, retention and incorporation of the competitions to the society. Increase the consciousness of the people on these facts and his sensitivity. Create programs of orientation, education and of social and intercultural skills, the promotion of the emotional intelligence between the more youngsters that will be a value added of prevention for his lives, are some of the tasks that have to make and keep for the promotion of intercultural competitions in a continuous education of base.
All the people are special, independently of his gender, race, or disabilities by what owe to take these differences from a positive perspective, since the evolution involves diversity.
The fields where appears the social exclusion seems that they find in his majority interrelated or exist people that suffer it in more than a field. For putting a migrant person, with a strong cultural stigma and ethnic, will have grave labour problems, that to his time will be able to drive to residential problems and these to familiar problems. It is by this that the efforts of inclusion have to centre in attaining the participation equitativa of all the individuals in all the facets of the life, difficult work but that it has to make from a perspective educacional of base, educating in values and attitudes prosociales. All the people are special, independently of his gender, race, or disabilities by what owe to take these differences from a positive perspective, since the evolution involves diversity. We have to learn to collect the positive of each person and direct it to that it explode it of the best possible way so that they contribute from his possibilities to the productive processes.
The intervention orientadora has to split of an integral training and qualified that it adapt to each one of the needs of the different groups to his inclusion in the society. No only it has to to take part on the users but on the half that allows the social exclusion, that is to say the politics of intervention, or even the media that incite to some social exclusions. It would treat to contribute to modify the unsuitable appearances of the educational and contextual frame (Álvarez Red, 1994) and to support the strengthening of the people in the society, develop them in competitions and form them in capacities to attain that they control his lives. The orientadores are agents of change that have to be in constant collaboration with the rest of formative agents (professors, parents, social institutions, etc.).
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The work of the orientadores no only has to remain in the labour insertion but also to this strengthening of the people in the educational plane since we can not us forget that a good base will be the future of better generations. The orientador has to create a complete professional project and integrate it inside the vital project of the people so that the person achieves the necessary capacities to adapt to the future changes and achieve to be the creator of his own personal career and professional, conscious of his life. The orientador professional earns greater importance like dinamizador in the integral development of the people in risk of social exclusion, because of being the most vulnerable people and with fewer resources to attain it by himself alone.
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References and bibliography:
This work forms part of the activities made by Iván Hammer Martínez to surpass the subject Orientation for the Equality and the Inclusion Sociolaboral inside the Máster University in Professional Orientation of the National University of Education to Distance during the academic course 2016-2017. It remains forbidden the total or partial reproduction of this document without consent express of the author. All the rights reserved.
Álvarez Red, V. (1994). Educational orientation and action orientadora. Relations between the theory and the practice. Madrid: EOS.
Lluch, Xavier and Saltworks, Jesús (1996). The cultural diversity in the educational practice. Materials for the training of the profesorado in Intercultural Education. Madrid: MEC.
Malik Liévano, B. (2002). The intercultural approach in the organizaciones. Extract of the chapter 6 of the Educational Project – Models of Orientation and Intervention Psicopedagógica. Madrid: UNED. Unpublished.
Pedersen, P. B. (1994): To handbook for developing multicultural awareness (4th ed.). Alexandria, GOES: American Counseling Association.
Sánchez García, M.F. (2009). The Labour Orientation in contexts of personal diversity, social and cultural. In L.M. Sobrado And To. Cortés Pascual (Coords.), Professional Orientation. New stages and perspectives (Cap. 8, pp. 161-181). Madrid: New Library.
Suárez Ortega, M. (2006). Barriers in the feminine professional development. Spanish magazine of Orientation and psychopedagogics (19) 1, pp. 61-72.
Subirats i Humet, J. (Dir.), Gomá Carmona, R and Brugué Torrella, J. (Coords.) (2005). Analysis of the factors of social exclusion. Documents of work 4. Foundation BBVA. Government of Catalonia.
[:gl]Aínda que pareza que vivimos nun mundo plenamente desenvolvido a realidade actual indica que a exclusión social é un fenómeno en aumento. Un dos principais motivos é o auxe da diversidade dentro dos colectivos que anteriormente non a tiñan tan marcada. A exclusión social está asociada aos termos discriminación ou desigualdade (Sánchez, 2009) precipitados por factores como a ausencia de equidad nos elementos do benestar social, os estereotipos ou prexuízos negativos que se transforman nun trato máis desfavorable a determinados colectivos de persoas, moitas veces de forma inconsciente. A forte emigración debido ás grandes crises económicas é outro factor dinamizador destes procesos que requiren sistemas políticos e educacionales que favoreza a igualdade de oportunidades.
A estrutura social cada vez é máis fragmentada na que podemos diferenciar tres planos diferentes: a diversidade étnica, a alteración da pirámide de idades e a pluralidade da convivencia familiar (monoparentalidad, erosión modelo patriarcal, políticas de educación infantil débiles, dificultades de conciliación familiar-laboral).
As persoas poden estar a sufrir da exclusión social en diferentes ámbitos: económico, laboral, formativo, sociosanitario, vivenda, relacional ou político.
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Todos estes factores van necesitar do apoio de profesionais da orientación que realicen intervencións psicopedagógicas desde un punto de vista intercultural que han de ter certas competencias básicas (promoción, retención e incorporación) de face á súa implantación nas organizacións.
Os aspectos aquí citados desenvolveranse a continuación máis amplamente desde un enfoque inclusivo, de igualdade de oportunidades e de xustiza social.
A exclusión social é un termo con multitude de definicións pero que todas elas veñen relacionadas coa categorización que os seres humanos realizan de practicamente todas as cousas que suceden na súa contorna. Somos diferentes, moitas veces a primeira ollada, e isto é o que de forma practicamente inconsciente termina por clasificar de forma errónea a certos individuos. É ese valor que se dá nas clasificacións o que expresa e implementa prexuízos, racismo, sexismo e en xeral intolerancia cara á diferenza (Sánchez, 2009).
Na miña opinión, a exclusión social significa a falta de equidad á hora de incluír na sociedade a certos grupos de persoas por diferentes feitos, entre os que caben:
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Existen multitude de ámbitos nos que as persoas poden sentirse excluídas, os fundamentais son os citados no traballo Análise dos factores de exclusión social (Subirats i Humet, 2005) da Fundación BBVA no distínguense sete ámbitos de exclusión social:
Como xa mencionamos na introdución, a exclusión social está directamente relacionada coa diversidade, polo que a multiculturalidad forma parte desta gran diversidade social na que vivimos.
“A interculturalidad ou o interculturalismo como o denominan algúns autores, pode considerarse como unha concepción teórica e práctica de carácter universal que atende a diversidade cultural de todas as sociedades desde os principios de igualdade, interacción e transformación social. Implica unha opción ética e ideolóxica de carácter persoal, unha forma de entender e vivir as relacións sociais e unha maneira de expor e desenvolver a educación (Lluch e Salinas, 1996; AECG, 1996)”.
É por isto necesaria unha educación intercultural baseada no respecto pola diversidade cultural de maneira que os orientadores realicen as intervencións para lograr unha maior igualdade de oportunidades. Parece por tanto esencial unha vez máis a educación psicopedagógica que sexa capaz de transmitir estes valores aos demais. Estes coñecementos, habilidades e actitudes deben estar presentes en todos os orientadores que deben ter competencias, segundo Pedersen (1994), en tres elementos fundamentais:
Todo o mencionado anteriormente ten un labor educativo na formación para a diversidade cultural, que non debe de limitarse só á interpretación teórica senón tamén á promoción, retención e incorporación das competencias á sociedade. Aumentar a conciencia das persoas sobre estes feitos e a súa sensibilidade. Crear programas de orientación, ensino e de habilidades sociais e interculturais, o fomento da intelixencia emocional entre os máis novos que será un valor engadido de prevención para as súas vidas, son algunhas das tarefas que se deben realizar e manter para o fomento de competencias interculturais nunha educación continua de base.
Todas as persoas son especiais, independentemente do seu xénero, raza, ou discapacidades polo que se deben de tomar estas diferenzas desde unha perspectiva positiva, dado que a evolución implica diversidade.
Os ámbitos onde aparece a exclusión social parece que se atopan na súa maioría interrelacionados ou existen persoas que o sufran en máis dun ámbito. Por pór unha persoa emigrante, cun forte estigma cultural e étnico, terá graves problemas laborais, que á súa vez poderán conducir a problemas residenciais e estes a problemas familiares. É por isto que os esforzos de inclusión deben centrarse en lograr a participación equitativa de todos os individuos en todas as facetas da vida, labor difícil pero que debe realizarse desde unha perspectiva educacional de base, educando en valores e actitudes prosociales. Todas as persoas son especiais, independentemente do seu xénero, raza, ou discapacidades polo que se deben de tomar estas diferenzas desde unha perspectiva positiva, dado que a evolución implica diversidade. Temos que aprender a recoller o positivo de cada persoa e encamiñala a que o explote da mellor maneira posible para que contribúan desde as súas posibilidades aos procesos produtivos.
A intervención orientadora debe partir dunha formación integral e capacitada que se adapte a cada unha das necesidades dos diferentes grupos cara á súa inclusión na sociedade. Non só débese de intervir sobre os usuarios senón sobre o medio que permite a exclusión social, é dicir as políticas de intervención, ou mesmo os medios de comunicación que incitan a certas exclusións sociais. Trataríase de contribuír a modificar os aspectos inadecuados do marco educativo e contextual (Álvarez Vermello, 1994) e de apoiar o fortalecemento das persoas na sociedade, desenvolvelas en competencias e formalas en capacidades para lograr que controlen as súas vidas. Os orientadores son axentes de cambio que han de estar en constante colaboración co resto de axentes formativos (profesores, pais, institucións sociais, etc.).
>> Artigo relacionado: Diferenzas entre orientación profesional, vocacional e laboral.
O labor dos orientadores non só debe quedar na inserción laboral senón tamén a este fortalecemento das persoas no plano educativo xa que non nos podemos esquecer de que unha boa base será o futuro de mellores xeracións. O orientador debe crear un proxecto profesional completo e integralo dentro do proxecto vital das persoas de maneira que a persoa consegue as capacidades necesarias para adaptarse aos cambios futuros e consiga ser o creador da súa propia carreira persoal e profesional, consciente da súa vida. O orientador profesional cobra maior relevancia como dinamizador no desenvolvemento integral das persoas en risco de exclusión social, debido a ser as persoas máis vulnerables e con menos recursos para logralo por si soas.
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Referencias e bibliografía:
Este traballo forma parte das actividades realizadas por Iván Pico Martínez para superar a materia Orientación para a Igualdade e a Inclusión Sociolaboral dentro do Máster Universitario en Orientación Profesional da Universidade Nacional de Educación a Distancia durante o curso académico 2016-2017. Queda prohibida a reprodución total ou parcial deste documento sen consentimento expreso do autor. Todos os dereitos reservados.
Álvarez Vermello, V. (1994). Orientación educativa e acción orientadora. Relacións entre a teoría e a práctica. Madrid: EOS.
Lluch, Xavier e Salinas, Jesús (1996). A diversidade cultural na práctica educativa. Materiais para a formación do profesorado en Educación Intercultural. Madrid: MEC.
Malik Liévano, B. (2002). O enfoque intercultural nas organizaciones. Extracto do capítulo 6 do Proxecto Docente – Modelos de Orientación e Intervención Psicopedagógica. Madrid: UNED. Inédito.
Pedersen, P. B. (1994): A handbook for developing multicultural awareness (4th ed.). Alexandria, VAI: American Counseling Association.
Sánchez García, M.F. (2009). A Orientación Laboral en contextos de diversidade persoal, social e cultural. En L.M. Sobrado e A. Cortés Pascual (Coords.), Orientación Profesional. Novos escenarios e perspectivas (Cap. 8, pp. 161-181). Madrid: Biblioteca Nova.
Suárez Ortega, M. (2006). Barreiras no desenvolvemento profesional feminino. Revista Española de Orientación e psicopedagoxía (19) 1, pp. 61-72.
Subirats i Humet, J. (Dir.), Gomá Carmona, R e Brugué Torrella, J. (Coords.) (2005). Análise dos factores de exclusión social. Documentos de traballo 4. Fundación BBVA. Generalitat de Catalunya.
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