Inteligencia Emocional

Inteligencia Emocional: como gestionar la frustración

Aprender a gestionar la frustración es necesario, ya que no siempre lograremos todo aquello que nos propongamos, pues, la frustración se trata de una emoción que se vive cuando un obstáculo se interpone y nos impide lograr nuestro objetivo.

Puede que se trate de un deseo, una ilusión o un proyecto, pero muchas veces la situación cambia y, al no cumplirse, nos sentimos impotentes. A su vez, la frustración despliega otras emociones, tal como la ira o la tristeza. Por ello es tan importante aprender a gestionar la frustración.

Aprender a gestionar la frustración

Si algo no se hace realidad, sentimos vacío, impotencia, enojo, muchas otras emociones que vienen como respuesta al hecho de que nuestras expectativas no fueron cubiertas o cumplidas. Si no aprendemos a gestionar esta emoción, puede que dejemos de perseguir incluso nuestros sueños.

Por suerte, disponemos de la inteligencia emocional, la cual no se rige solo por las emociones, sino por un adecuado pensamiento y desarrollo emocional. La inteligencia está definida como una serie de habilidades que una persona adquiere, bien sea desde pequeños, o durante el resto de la vida, en la que priman la empatía, el autocontrol, la motivación de uno mismo, el entusiasmo y el poder controlar las emociones.

Toleramos la frustración cuando podemos afrontar de forma adaptativa una situación que es adversa, no respondemos con agresividad y continuamos con nuestros objetivos. En otras palabras, la inteligencia emocional nos permite alcanzar un nivel alto de madurez y de equilibrio en la vida.

¿Cómo se gestiona?

Algunas pautas para gestionar la frustración son las siguientes:

  1. Comprender lo que ocurre: tal vez se esconde un sentimiento, una inseguridad o estrés que debemos identificar para trabajarlo.
  2. Aceptar: lo que está ocurriendo. No quiere decir que la persona se deba resignar ni conformar, sino asumir lo que ha sucedido, aun si no le agrada. Ya que, al aceptar lo que nos sucede podemos aprender y hacer las cosas de una forma diferente.
  3. Perdonarse: porque has dado lo mejor de ti mismo y no vale el esfuerzo invertir energía en autocastigarte. Hiciste lo que pudiste con los recursos que disponías.
  4. No pasa nada: si no obtenemos lo que deseamos, la vida continúa, no sucede nada terrible. Podemos idear otro plan de vida inclusive.
  5. Aunque el malestar es fuerte: no nos destruirá. Así que podemos aprender y fortalecernos.
  6. Nuestra felicidad no depende de eso: hay muchas cosas que nos pueden hacer sentir felices y alegres en la vida. Es decir, la vida no pende de una sola meta u objetivo.
  7. Enfocarse en buscar la solución: más que darle peso al malestar.
  8. No tratar de buscar la solución de una vez: toma tu tiempo y así puedes pensar con claridad.
  9. Ten confianza en ti mismo: porque tienes las destrezas y las habilidades para hacer frente a esos momentos desagradables y a las experiencias que no son tan buenas.
  10. Cambia la estrategia: hoy día se sugiere ver el fracaso como una aproximación al éxito, pues quien no hace nada, no fracasa y, por lo tanto, tampoco tiene éxito.

Asimismo, recuerda centrarte en actividades que te ayuden a gestionar las emociones que te causan malestar y conéctate con aquellas que te hacen sentir bien.

Nunca tomes las cosas a modo personal; además, las situaciones que son frustrantes, suelen ser pasajeras.

Recuerda que nada es permanente, la frustración tampoco se quedará allí para siempre, porque tenemos la opción de reinventarnos cuantas veces queramos.

Trabaja en tu autoestima, porque querernos a nosotros mismos nos ayuda a manejar mejor la frustración.

Por último, no intentes ser perfecto, pues, todos podemos cometer errores, pero podemos seguir aprendiendo y avanzando.

Nunca escatimes pedir ayuda si lo consideras necesario, pues, si el grado de frustración es muy alto, y te sientes sin salida, busca apoyo con un profesional de la salud mental.

 

Bibliografía:

  • Mustaca, A. E. (2018). Frustración y conductas sociales. Avances en Psicología Latinoamericana36(1), 65-81.
  • Rangel, A. E. N. (2014). Inteligencia emocional. Salud vida1.
  • Salovey, P., & Mayer, J. (1990). Inteligencia emocional. Imaginación, conocimiento y personalidad9(3), 185-211.
isbeliafarias@gmail.com'

Isbelia Farías

Isbelia Farías, filósofa, formada en Logoterapia

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