Educación

4 estrategias en educación para prevenir el acoso escolar

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Uno de los obstáculos más complicados que los profesores deben sortear en el aula es el acoso escolar. El profesorado debe estar preparado para detectar y parar a tiempo cualquier tipo de agresión. Para ello, es necesario que los docentes cuenten con una formación específica y enfocada al acoso escolar. Actualmente, existen una enorme variedad de cursos online para dotar de conocimientos a los profesionales ante estas situaciones, solo necesitas investigar y descubrir la mejor formación online para psicopedagogos y  psicopedagogas con el Máster en Prevención Psicológica en la Escuela.

¿Qué es el acoso escolar?

Se define como acoso escolar todo tipo de agresión física, verbal o psicológica continuada que sufre algún niño por parte de sus compañeros de colegio. Suele consistir en burlas, amenazas, insultos y golpes. Esta práctica suele tener graves consecuencias en la vida de las víctimas, porque disminuye su confianza en sí mismas.

Una respuesta a tiempo por parte del profesorado puede revertir esta situación. Por este motivo, es fundamental invertir en la preparación de directores y profesores ante situaciones de acoso escolar.

4 estrategias para prevenir el acoso escolar

Los colegios deben proporcionar a sus alumnos un espacio seguro y libre de violencia. Para conseguirlo, es importante poner en práctica algunas estrategias que ayudarán en su prevención:

  1. Detectar el problema: el primer paso es averiguar si algún niño dentro del entorno escolar está sufriendo maltrato físico o psicológico. Existen una serie de indicadores que permiten reconocer si hay algún caso entre el alumnado. Un niño que sufre acoso escolar suele faltar mucho a clase, cambia su forma de vestir y de peinarse y presenta falta de comunicación y de atención.
  2. Involucrar a los estudiantes: los niños deben formar parte de la solución. Es necesario que el profesorado hable con los estudiantes sobre acoso y les pida que propongan ideas para solucionar la situación. De esa manera, se convertirán en partícipes del problema. Es importante incluir en estas charlas a los estudiantes pasivos, que no son ni víctimas ni acosadores, para que se sientan involucrados y se pongan en el lugar del otro. De esa forma, contarán con herramientas para ayudar a las víctimas.
  3. Prestar atención a los agresores: los agresores también deben recibir atención. El profesorado debe ayudarles para reducir su conducta agresiva. Normalmente, el acoso a otros niños se produce porque se sienten inseguros o inferiores. Lo más probable es que necesiten ayuda de un psicólogo para tratar la causa de su comportamiento agresivo.
  4. Educar: se debe transmitir a los niños la importancia de ser empáticos y ponerse en el lugar de los demás. Los juegos de roles ayudan a que los niños entiendan las emociones que sienten las otras personas. Por otro lado, también es esencial explicar a los estudiantes que la práctica de cualquier tipo de acoso en el entorno escolar tendrá consecuencias.

En conclusión, el acoso puede suponer graves consecuencias para la salud y la vida de las víctimas. Por eso y muchas otras razones, el profesorado debe estar preparado para dar una respuesta adecuada ante estas situaciones.

Redacción

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