Deporte

La presión psicológica en el fútbol

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La presión en el deporte es una sensación íntimamente relacionada con el nivel de activación que el deportista presenta ante un estímulo. En el mundo del fútbol, deporte rey por excelencia en Europa, la presión psicológica está a la orden del día, y viene dada por las expectativas generadas tanto en el deportista como en su entorno respecto a unos objetivos.

La experiencia ayuda a manejar esta presión y a aprender a convivir con ella, siendo capaz de soportarla e incluso, eliminarla por completo, apareciendo solo en citas importantes o en momentos puntuales, como por ejemplo una final de una competición o el lanzamiento de un penalti que puede suponer ganar o perder un partido.

Los jugadores jóvenes son los deportistas más expuestos a la presión en el deporte, sobre todo cuando se generan en el jugador unas expectativas que no se ajustan a la realidad. En los equipos grandes como el FC Barcelona o el Real Madrid, donde la exigencia es máxima, se pueden extraer buenos ejemplos. Al final, este perfil de equipos se autoexigen resultados inmediatos, por eso son favoritos en las apuestas deportivas al título de liga año tras año, y jugadores jóvenes como Ansu Fati en el FC Barcelona han tenido que soportar una presión brutal prácticamente desde el primer día que debutó.

Esta presión también se puede elevar a un bloque colectivo para restar o sumar presión a una plantilla, creando una presión grupal a diferentes niveles, no solo para los jugadores, sino también para cuerpo técnico e incluso aficionados. Algo así pudimos observar en la semifinal de la Copa del Rey de esta temporada, en la que el CD Mirandés utilizó esa presión psicológica a su favor para eliminar a equipos más poderosos, liberando a sus jugadores de este componente emocional y transmitiéndoselo a su rival, algo que finalmente no le funcionó con la Real Sociedad pero que ayudó a un equipo de segunda división a llegar a semifinales de una competición nacional.

Formas de reducir la presión psicológica en el fútbol

La primera norma que todo futbolista debe saber es que el fútbol es un deporte de equipo y que el rendimiento de un jugador puede ayudar al éxito o fracaso del equipo pero no es determinante. Por tanto, el jugador deber aprender a juzgar y valorar su rendimiento individual sin tener en cuenta los resultados.

La segunda medida que ayuda en gran parte a disminuir esta presión es utilizar un lenguaje positivo, tanto con los compañeros como para sí mismo. Los mensajes negativos restan autoestima y elevan la presión del futbolista. En cambio, un mensaje positivo refuerza la conducta y ayuda a afrontar la siguiente acción. Por tanto, con un lenguaje adecuado nos será más fácil alcanzar un nivel óptimo de activación.

Por último, las técnicas de relajación y de respiración controlada han demostrado que benefician al rendimiento del futbolista, sobre todo en momentos puntuales, tanto en entrenamientos como partidos. Existen ejemplos en tandas de lanzamientos de penaltis de grandes eventos deportivos en los que los lanzadores controlan su respiración para alcanzar un buen grado de activación, incluso tomándose el pulso, para después ejecutar el lanzamiento.

Pero no basta con conocer la teoría, por eso, los cuerpos técnicos de los equipos de fútbol han incorporado desde hace tiempo la figura del psicólogo deportivo. Es un elemento cada vez más común en el deporte, y ayuda a los futbolistas a afrontar y superar diferentes escenarios que se pueden presentar en una temporada. Y es que al final, en el mundo del fútbol ya se diferencian varios bloques de trabajo: condicional, técnico, táctico y psicológico, y se contratan buenos profesionales para cada campo, dando importancia a todas las áreas.

Redacción

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