
Cuando hablamos de salud en la tercera edad, es común pensar en chequeos médicos, tratamientos o alimentación. Pero hay un aspecto igual de importante —y muchas veces ignorado—: la salud emocional.Sentimientos como la tristeza, el aislamiento o la ansiedad no deben considerarse “normales” en el envejecimiento. Son señales de alerta que, si se atienden a tiempo, pueden prevenir un deterioro mayor en la calidad de vida.Hoy, muchas personas mayores cuentan con una membresía con seguro de salud para adultos mayores, que además de cubrir temas médicos, incluye atención psicológica profesional para acompañar esta etapa de forma integral.
Las personas mayores enfrentan múltiples transiciones: el retiro, pérdidas significativas, cambios físicos, menor vida social. Todo esto puede generar malestar emocional si no se acompaña adecuadamente.Además, persisten estigmas como “es normal que esté triste por la edad”, lo que muchas veces retrasa la búsqueda de ayuda profesional. Sin embargo, el equilibrio emocional es clave para mantenerse activo, seguir tratamientos médicos y disfrutar la vida con propósito.
Estar atentos a ciertos cambios puede ayudar a detectar un posible problema a tiempo:
Observar estas señales, ya sea como familiar o cuidador, permite actuar con empatía y buscar apoyo profesional antes de que el malestar se agrave.
Un acompañamiento emocional profesional puede:
Gracias a una membresía médica que incluye atención psicológica, este apoyo ya no está fuera del alcance. Se pueden agendar sesiones sin complicaciones económicas y con profesionales especializados en la atención de personas mayores.
El bienestar emocional no solo depende del entorno médico, sino también de la conexión con los demás. Una membresía de salud para adultos mayores permite construir esa red:
Cuando la persona mayor se siente escuchada, respetada y comprendida, su actitud cambia. Mejora su salud, su participación en la vida cotidiana y su vínculo con el entorno.