![[:es]►Obediencia y maldad: el experimento de Milgram[:en]►Obedience and Evil: Milgram Experiment[:gl]►Obediencia e maldade: o experimento de Milgram[:]](https://i0.wp.com/psicopico.com/wp-content/uploads/2016/02/MILGRAM.jpg?fit=1158%2C724&ssl=1)
VIDEO ►Todos nos creemos buenas personas. Todos pensamos que no le haríamos daño a nadie pero, ¿estás seguro de que somos todos unos angelitos?. El psicólogo estadounidense Stanley Milgram (1933.-1984) no estaba seguro de ello y realizó un controvertido experimento para conocer el comportamiento humano ante las órdenes que ejercía un superior. Corría el año 1961 y los grandes genocidios cometidos por la Alemania nazi todavía estaban en el aire. ¿Los ejecutores de los disparos o los encargados de activar las cámaras de gas eran personas malvadas o solo seguían órdenes? ¿Hasta donde llega la maldad humana?
Para intentar darle una explicación psicológica ideó el ya conocido como:
Se reclutaron voluntarios para un hipotético estudio sobre memoria y aprendizaje, por el cual iban a ser remunerados económicamente todos los participantes y se les ocultó que en realidad iban a ser partícipes de una investigación de psicología social sobre la obediencia a la autoridad.
Para realizar el hipotético experimento de “memoria y aprendizaje” se requerían a tres personas simultáneas:
Para “sortear” los puestos de alumno y maestro se hizo coger un papel, el actor cómplice coge su papel indicando que le ha tocado el rol de alumno con lo que al voluntario no le queda más remedio que realizar el papel de maestro.
Se separó a las personas en dos habitaciones diferentes sin que se pudiesen ver, solo escuchar. En una de ellas estaba el “alumno” y en la otra el maestro y el experimentador. En presencia del maestro, se ata al “alumno” a una especie de silla eléctrica que reducía su movilidad y conectado a unos electrodos con una “crema para evitar quemaduras” y se le indica que las descargas pueden ser muy dolorosas pero que no provocarían daños irreversibles. Cada fallo a las preguntas del maestro darían lugar a una descarga progresiva.
Para comprobar que las descargas funcionan e imprimen dolor se infringe una descarga de 45 voltios tanto al “alumno” como al maestro. De esta manera el maestro sabía de primera mano lo que suponía cada descarga eléctrica.
Posteriormente, se deja al “alumno” en uno de las habitaciones ya preparado y el maestro y experimentador pasan al otro módulo. Aquí es donde el maestro recibe una serie de palabras que ha de enseñar al “alumno” por orden del experimentador. Para ello el maestro le lee una lista de palabras para que memorice y posteriormente recuerde correctamente tras una serie de opciones que se le ofrecen. Debería pulsar un botón del 1 al 4 para indicar la palabra correcta. Si la respuesta es incorrecta el “alumno” recibiría una descarga eléctrica que comenzaría con 15 voltios e iría ascendiendo hasta los 450 voltios progresivamente a medida que acumula fallos.
El maestro piensa realmente que infringe descargas sobre el “alumno” cuando en realidad es una simulación y como buen actor representará los efectos de las sucesivas descargas, quejándose cada vez más por el excesivo dolor: gritando, dando golpes a la pared hasta pidiendo la finalización del experimento y agonizando (270 voltios) e incluso dejando de responder a las preguntas (300 voltios).
La autoridad del experimentador consiguió que la mayoría de los maestros alcanzarán los 75 voltios a pesar de su nerviosismo. Al llegar a los 135 voltios algunos de ellos no quisieron continuar con el experimento pero otros muchos continuaron asegurando que no se harían responsables de lo que le pudiese pasar al “alumno”.
Cuando los maestros le pedían al experimentador no continuar éste les indicaba que debían continuar mediante 4 frases imperativas consecutivas para cada vez que lo pedían:
Solo si tras la cuarta frase el maestro no quería continuar se pararía el experimento. En caso contrario se continuaría hasta los 450 voltios.
Se inició el mismo proceso para los 40 voluntarios.
Milgram estimó que el promedio de descarga máxima rondaría los 130 voltios y que el voltaje máximo solo lo aplicarían las mentes sádicas pero… ¿estuvo en lo cierto?
Y tú… ¿qué harías?
Milgram elaboró dos teoría psicosociales tras este experimento:
Teoría de la cosificación: una persona se mira a sí misma como un instrumento que realiza los deseos de otra persona y por lo tanto no se considera a sí mismo responsable de sus actos (militares que ejecutan órdenes).
Teoría del conformismo: un sujeto que no tiene la habilidad ni el conocimiento para tomar decisiones transferirá la toma de decisiones al grupo (el maestro entendía que el experimentador sabía lo que hacía y le traspasó su responsabilidad).
En este video puedes ver una versión más reciente del estudio de Milgram pero con prácticamente los mismos resultados. ¡Inquietante!
VIDEO ►All good people believe us. We all thought that we would not do harm to anyone, but are you sure that we are all little angels ?. American psychologist Stanley Milgram (1933.-1984) was not sure about it and made a controversial experiment to understand human behavior in orders wielding superior. The year was 1961 and the great genocides committed by Nazi Germany were still in the air. Are the perpetrators of the shooting or those responsible for activating the gas chambers were evil people or just following orders? How far human evil comes?
To try to give a psychological explanation devised the already known as:
What it was?
volunteers were recruited for a hypothetical study of memory and learning, which would be financially compensated all participants and hid them actually going to share in social psychology research on obedience to authority.
To make the hypothetical experiment “memory and learning” is required to three simultaneous persons:
To “circumvent” the student and teacher posts was taking a role, an actor gets his accomplice paper indicating that he has played the role of student with what the volunteer is left with no choice but to perform the role of master.
It spread to people in two different rooms but they could see, just listen. One of them was the “student” and the other teacher and experimenter. In the presence of the master, the “student” is tied to a kind of electric chair reduced mobility and connected to electrodes with a “cream to prevent burns” and indicates that the discharges can be very painful but does not cause damage irreversible. Each trip to the teacher’s questions would lead to a progressive download.
To verify that the downloads work and print pain shock 45 volts both “student” and the teacher is violated. In this way the teacher knew firsthand what each supposed electric shock.
Subsequently, the “student” in one of the rooms already prepared and the teacher experimenter passed to another module is allowed. This is where the teacher receives a number of words you have to teach the “student” by order of the experimenter. For this, the teacher will read a list of words to memorize and then remember correctly after a series of options that are offered. You should press a button 1 to 4 to indicate the correct word. If the answer is incorrect, the “student” would receive an electric shock to start with and go ascending 15 volts to 450 volts accumulates progressively as failures.
The teacher really think that infringe downloads on the “student” when in fact it is a simulation and as a good actor will represent the effects of successive discharges, complaining increasingly excessive pain: shouting, banging on the wall to asking completion experiment and dying (270 volts) and even stops responding to questions (300 volts).
The authority of the experimenter got the majority of teachers will reach 75 volts despite their nervousness. Upon reaching the 135 volts some of them refused to continue the experiment but many continued to ensuring that not responsible for what could happen to the “student” would be made.
When teachers asked him not carry it to the experimenter told them that they should continue with 4 consecutive mandatory sentences for each time I asked:
Only if the fourth sentence after the teacher did not want to continue the experiment would stop. Otherwise it would continue to 450 volts.
the same process for the 40 volunteers began.
Milgram found that the average maximum discharge would be about 130 volts and the maximum voltage applied just as sadistic minds but … he was right?
65% of volunteers applied the maximum voltage, although many in a state of extreme discomfort.
No participant stood up to the level of 300 volts.
And what would you do?
Milgram elaborated two psychosocial theory behind this experiment:
Theory of reification: a person sees herself as an instrument that makes the wishes of someone else and therefore does not consider himself responsible for his actions (military executing orders).
Theory of conformism: a subject who does not have the ability or knowledge to make decisions transferred decision-making to the group (the teacher understood that the experimenter knew their stuff and shifted its responsibility).
In this video you can see a newer version of the Milgram study but with virtually the same results. Disturbing!
[:gl]VIDEO ► Todos nos cremos boas persoas. Todos pensamos que non lle fariamos dano a ninguén pero, estás seguro de que somos todos uns *angelitos?. O psicólogo estadounidense Stanley Milgram (1933.-1984) non estaba seguro diso e realizou un controvertido experimento para coñecer o comportamento humano ante as ordes que exercía un superior. Corría o ano 1961 e os grandes xenocidios cometidos pola Alemaña nazi aínda estaban no aire. Os executores dos disparos ou os encargados de activar as cámaras de gas eran persoas malvadas ou só seguían ordes? Até onde chega a maldade humana?
Para tentar darlle unha explicación psicolóxica ideou o xa coñecido como:
En que consistía?
Recrutáronse voluntarios para un hipotético estudo sobre memoria e aprendizaxe, polo cal ían ser remunerados economicamente todos os participantes e ocultóuselles que en realidade ían ser partícipes dunha investigación de psicoloxía social sobre a obediencia á autoridade.
Para realizar o hipotético experimento de “memoria e aprendizaxe” requiríanse a tres persoas simultáneas:
Separouse ás persoas en dúas habitacións diferentes sen que se puidesen ver, só escoitar. Nunha delas estaba o “alumno” e na outra o mestre e o *experimentador. En presenza do mestre, átase ao “alumno” a unha especie de cadeira eléctrica que reducía a súa mobilidade e conectado a uns eléctrodos cunha “crema para evitar queimaduras” e indícaselle que as descargas poden ser moi dolorosas pero que non provocarían danos irreversibles. Cada fallo ás preguntas do mestre darían lugar a unha descarga progresiva.
Para comprobar que as descargas funcionan e imprimen dor infrínxese unha descarga de 45 *voltios tanto ao “alumno” como ao mestre. Desta maneira o mestre sabía de primeira man o que supuña cada descarga eléctrica.
Posteriormente, déixase ao “alumno” nun das habitacións xa preparado e o mestre e experimentador pasan ao outro módulo. Aquí é onde o mestre recibe unha serie de palabras que ha de ensinar ao “alumno” por orde do experimentador. Para iso o mestre lelle unha lista de palabras para que memorice e posteriormente lembre correctamente tras unha serie de opcións que se lle ofrecen. Debería pulsar un botón do 1 ao 4 para indicar a palabra correcta. Se a resposta é incorrecta o “alumno” recibiría unha descarga eléctrica que comezaría con 15 voltios e iría ascendendo até os 450 *voltios progresivamente a medida que acumula fallos.
O mestre pensa realmente que infrinxe descargas sobre o “alumno” cando en realidade é unha simulación e como bo actor representará os efectos das sucesivas descargas, queixándose cada vez máis pola excesiva dor: gritando, dando golpes á parede até pedindo a finalización do experimento e agonizando (270 voltios) e mesmo deixando de responder as preguntas (300 voltios).
A autoridade do experimentador conseguiu que a maioría dos mestres alcanzarán os 75 voltios a pesar do seu nerviosismo. Ao chegar aos 135 voltios algúns deles non quixeron continuar co experimento pero outros moitos continuaron asegurando que non se farían responsables do que lle puidese pasar ao “alumno”.
Cando os mestres pedíanlle ao experimentador non continuar este indicáballes que debían continuar mediante 4 frases imperativas consecutivas para cada vez que o pedían:
Só se tras a cuarta frase o mestre non quería continuar pararíase o experimento. En caso contrario continuaríase até os 450 voltios.
Iniciouse o mesmo proceso para os 40 voluntarios.
*Milgram estimou que a media de descarga máxima roldaría os 130 *voltios e que a voltaxe máxima só aplicaríano as mentes sádicas pero… estivo no certo?
O 65% dos voluntarios aplicaron a voltaxe máxima, aínda que moitos nunha situación de extrema incomodidade.
Ningún participante parouse até o nivel dos 300 *voltios.
E ti… que farías?
Milgram elaborou dúas teoría psicosociais tras este experimento:
Teoría da cosificación: unha persoa mírase a si mesma como un instrumento que realiza os desexos doutra persoa e por tanto non se considera a si mesmo responsable dos seus actos (militares que executan ordes).
Teoría do conformismo: un suxeito que non ten a habilidade nin o coñecemento para tomar decisións transferirá a toma de decisións ao grupo (o mestre entendía que o experimentador sabía o que facía e traspasoulle a súa responsabilidade).
Neste vídeo podes ver unha versión máis recente do estudo de Milgram pero con practicamente os mesmos resultados. Inquietante!