Durante décadas, la psicología popular nos ha empujado a elegir un bando: o eres el alma de la fiesta o eres el buscador de silencios. Esta dicotomía entre extroversión e introversión ha servido para dar sentido a nuestras interacciones, pero como psicólogo, a menudo veo en consulta a personas que no encajan en ninguna de estas dos cajas. Se sienten “raras” porque su energía no depende de si hay gente o no, sino de quién está ahí y en qué contexto se encuentran.
Hoy quiero proponer un concepto que amplía este horizonte: el otrovertido. No es un punto medio, sino una dimensión de adaptabilidad y enfoque en el “otro” que desafía la visión lineal de la personalidad.
El origen de las etiquetas: De Jung a los “Cinco Grandes”
Para entender dónde estamos, debemos saber de dónde venimos. La distinción clásica nace con Carl Jung (1921) en su obra Tipos Psicológicos. Jung no definía estos términos por la sociabilidad, sino por la dirección de la energía psíquica (libido): el extrovertido la dirige hacia los objetos externos y el introvertido hacia su mundo subjetivo interno.
Más tarde, la ciencia buscó mayor precisión estadística, dando lugar al modelo de los Cinco Grandes (Big Five) desarrollado por autores como Costa y McCrae (1992). En este modelo, la extroversión es uno de los cinco pilares, evaluada mediante facetas como la asertividad, la búsqueda de emociones y la cordialidad.
Sin embargo, estos modelos a menudo se presentan como rasgos estáticos. La realidad clínica nos dice lo contrario: la personalidad no es un bloque de granito, sino un organismo vivo que respira y cambia.
El mito del binario: La personalidad como mapa multidimensional
Uno de los mayores errores en la divulgación de la psicología es tratar la personalidad como un interruptor (encendido/apagado). En su lugar, debemos entenderla como un espectro multidimensional.
Como señaló el psicólogo Walter Mischel (2004) en su teoría del Sistema Cognitivo-Afectivo de la Personalidad (CAPS), el comportamiento humano no es solo el resultado de rasgos internos, sino de la interacción constante con la situación. No somos de una manera “siempre”, sino que funcionamos bajo la premisa de “si… entonces…”.
Si estoy en un entorno de confianza, entonces despliego conductas expansivas.
Si el contexto es jerárquico o amenazante, entonces mi rasgo se repliega.
Aquí es donde las etiquetas dejan de ser prisiones para convertirse en referencias móviles. El contexto y el aprendizaje previo —nuestra historia de reforzamiento— dictan qué “versión” de nosotros sale a la luz.
La propuesta del “Otrovertido”: ¿Eres un camaleón contextual?
Si el introvertido se recarga en la introspección y el extrovertido en la estimulación grupal, el otrovertido encuentra su equilibrio en la calidad del vínculo con el otro.
El otrovertido no se define por la cantidad de personas, sino por la sintonía. Es una personalidad que aplica su energía en función del sistema relacional en el que se encuentra. No es que “a veces sea tímido y a veces social” (eso sería un ambivertido), sino que su identidad es profundamente interpersonal y camaleónica.
¿En qué se diferencia del Ambivertido?
A menudo se confunden, pero hay un matiz vital:
Ambivertido: Es un término cuantitativo. Se sitúa en el centro de la campana de Gauss, manejando bien tanto la soledad como el grupo.
Otrovertido: Es un término cualitativo y relacional. Su personalidad es una respuesta al “otro”. Su comportamiento cambia drásticamente para complementar, sanar o conectar con la persona que tiene enfrente.
El papel del aprendizaje y el entorno
El otrovertido suele ser alguien con una alta sensibilidad al contexto y una gran capacidad de aprendizaje social. A lo largo de su vida, ha aprendido que la personalidad es una herramienta de navegación. Por eso, en un entorno de trabajo puede parecer un líder ejecutivo (extroversión funcional) y en una cena íntima puede ser el escucha más profundo y silencioso (introversión empática).
“La personalidad no es lo que somos, sino cómo nos posicionamos ante el mundo”.
Por qué no eres “raro”, sino único
El objetivo de introducir el concepto de otrovertido en este debate no es añadir otra etiqueta rígida al manual, sino invitarte a una reflexión crítica. Si sientes que no encajas en las descripciones habituales, posiblemente es porque tu personalidad es una estructura dinámica que valora la conexión por encima de la autoproyección.
La ciencia respalda esta fluidez. Estudios sobre la plasticidad de la personalidad sugieren que nuestras características pueden evolucionar con el tiempo y las experiencias (Roberts et al., 2006). Ser otrovertido es, en última instancia, una manifestación de inteligencia adaptativa.
Hacia una psicología de la integración
Debemos dejar de ver la personalidad como una sentencia. Eres un espectro amplio de posibilidades. La próxima vez que te preguntes si eres introvertido o extrovertido, recuerda que existe una tercera vía: la de aquel que sabe leer el entorno y transformarse para que el encuentro con el otro sea significativo.
¿Podrías ser un “Otrovertido”? Descúbrelo con este breve test
Como hemos visto, la personalidad no es una etiqueta fija, sino una forma de interactuar con el mundo. Si sientes que los términos “introvertido” o “extrovertido” se te quedan cortos, responde con sinceridad SÍ o NO a estas 10 preguntas:
¿Tu energía depende más de la “calidad” de la conexión que del número de personas presentes? (SÍ / NO)
¿Te han dicho alguna vez que pareces una persona totalmente distinta según con quién estés? (SÍ / NO)
Antes de participar en una reunión o evento, ¿sueles dedicar unos minutos a “leer la energía” del lugar para decidir cómo actuar? (SÍ / NO)
¿Te sientes cómodo tanto liderando una conversación como siendo el oyente silencioso, dependiendo de lo que el otro necesite en ese momento? (SÍ / NO)
¿Sientes que tu “batería social” se recarga cuando logras una sintonía profunda con una sola persona, incluso si estás en un lugar ruidoso? (SÍ / NO)
¿Modificas tu lenguaje, tono de voz o gestos de forma casi inconsciente para que la persona que tienes enfrente se sienta más cómoda? (SÍ / NO)
¿Te agota más estar con alguien con quien no conectas que estar en una fiesta llena de desconocidos? (SÍ / NO)
¿Consideras que tu personalidad es “fluida” y que se adapta mejor a los cambios de contexto que la de la mayoría? (SÍ / NO)
¿Disfrutas de los “silencios compartidos” tanto como de una charla animada, siempre que haya confianza? (SÍ / NO)
¿Sientes que el aprendizaje y las experiencias de tu vida han moldeado tu forma de ser más que una inclinación natural de nacimiento? (SÍ / NO)
Interpretación de resultados
Si has respondido “SÍ” a 7 o más preguntas: Es muy probable que encajes en el perfil de Otrovertido. Tu personalidad es altamente contextual y empática. No es que seas indeciso o “falso”, es que posees una inteligencia adaptativa superior que te permite navegar por el espectro de la personalidad de forma fluida. Tu enfoque está en el vínculo y en la sintonía con el entorno.
Si has respondido “SÍ” a entre 4 y 6 preguntas: Te encuentras en una zona de alta flexibilidad, posiblemente cerca de la ambiversión. Tienes rasgos claros de adaptabilidad, aunque conservas núcleos más rígidos de introversión o extroversión que te sirven de ancla.
Si has respondido “SÍ” a menos de 3 preguntas: Probablemente tengas una tendencia más marcada hacia uno de los polos tradicionales (introversión o extroversión pura). Tu forma de ser es más constante independientemente del contexto, lo cual te da una identidad muy definida y predecible para los demás.
¿Cuál ha sido tu resultado? Recuerda que este test no es un diagnóstico clínico, sino una invitación a observar cómo fluyes en tus relaciones.
¿Te has sentido alguna vez como un “otrovertido”? ¿Crees que tu forma de ser cambia radicalmente según quién tengas delante? Me encantaría leer tu experiencia en los comentarios y abrir este debate sobre la fluidez de quienes somos.
Referencias
American Psychological Association. (2020). Publication manual of the American Psychological Association (7th ed.).
Costa, P. T., Jr., & McCrae, R. R. (1992). Revised NEO Personality Inventory (NEO-PI-R) and NEO Five-Factor Inventory (NEO-FFI) professional manual. Psychological Assessment Resources.
Jung, C. G. (1921). Psychological types. Routledge.
Mischel, W. (2004). Toward an integrative science of the person. Annual Review of Psychology, 55, 1-22. https://doi.org/10.1146/annurev.psych.55.090902.141506
Roberts, B. W., Walton, K. E., & Viechtbauer, W. (2006). Patterns of mean-level change in personality traits across the life course: A meta-analysis of longitudinal studies. Psychological Bulletin, 132(1), 1–25. https://doi.org/10.1037/0033-2909.132.1.1


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