>> Artículo relacionado: Miedo al coronavirus: recomendaciones para mantener la calma.
El hecho de estar en casa metidos significa en gran parte una escapatoria a la vida ajetreada, a su estrés y a su ansiedad comunitaria que genera tanto acto social obligatorio, trabajo desafortunado y situaciones diarias que nos incomodan hasta devaluar nuestro estado emocional y psicológico. Tanto es así, que en multitud de ocasiones estamos deseando llegar a casa. Ahora parece que de repente todos estamos deseando salir de ella. Pero, no todos.
La gente que sufre de ansiedad generalizada o alguna fobia están viviendo sus mejores días en años. ¿Por qué puede ser esto? El trastorno por ansiedad generalizada es aquel por el cual una persona muestra una preocupación constante o muy a menudo respecto a multitud de cosas sin que sea capaz de controlar esos pensamientos, que a su vez generan comportamientos irregulares. Estas personas que ahora mismo se encuentran en una zona cómoda, dentro de sus casas, han visto aliviados parte de sus síntomas ya que no tienen que enfrentarse a muchas de sus preocupaciones diarias. A su vez, el estado de ansiedad global debido a la crisis que vive el resto de la humanidad crea también una falsa expectativa de que sus preocupaciones no eran tan grandes como la actual crisis mundial y que su ansiedad se ha expandido de manera comunitaria por lo que se rebaja en cierto modo ese sentimiento de soledad interna producida por las preocupaciones personales, que ya no son personales, sino comunes a mucha otra gente.
Por supuesto, no hablamos de todas las personas, solo de aquellas que debido a esta crisis ven apartadas las preocupaciones que lo inmovilizan. Otras, están sufriendo crisis de ansiedad debido a problemas que se han vuelto mayores, aquellas personas más hipocondríacas con mayor miedo al virus, personas a las que se les ha trasladado su preocupación al ámbito económico o incluso al ámbito personal debido a la pérdida de relaciones íntimas o mala gestión de éstas debido al confinamiento. También incluyo en este apartado a aquellas personas que ahora tienen que compaginar sus trabajos con el cuidado de niños o mayores durante un mayor tiempo del habitual y que en un principio puede general altos niveles de estrés. Además, se está produciendo un fenómeno en un porcentaje alto de la población con la conciliación del sueño y la higiene del sueño. Por algún motivo, soñamos y nos despertamos más y eso puede afectar al nuestro estado emocional. Otro gran motivo de preocupación es el colectivo de las personas con trastornos del ánimo, como la depresión grave, que pudo verse incrementada debido a la extrema soledad de algunos casos.
«La libertad supone responsabilidad. Por eso la mayor parte de los hombres la temen tanto». George Bernard Shaw.
Ahora bien, ponte por un momento en la piel de una persona que sufra fobia social. Estas personas evitan a toda costa los actos sociales o todo aquello que los exponga ante un público, por vergüenza a no estar a la altura o pensar non capaces de realizar ciertas actividades que para otros resultan cotidianas y normales, como puede ser ir a la carnicería y pedir correctamente. Estas personas, generalmente con una autoestima baja, les cuesta realizar cosas sencillas que impliquen relacionarse con otras personas por miedo al qué dirán los demás de sus actos. Estas personas están viviendo actualmente bajo una falsa realidad que les rebaja a mínimos sus estados de ansiedad: el confinamiento.
>> Artículo relacionado: Estrategias de afrontamiento frente al estrés.
¿Tenemos más miedo a salir y recuperar nuestras vidas que al propio virus?
Se acerca el momento de salir de nuestras casas y de retomar nuestras vidas, de ser libres. Mucha gente ya había creado rutinas en aislamiento social y aparcado el resto de obligaciones laborales y sociales por lo que el retorno a la realidad tendrá también sus consecuencias. Como explicamos en los párrafos anteriores, las personas con más miedos e inseguridades que vivían en una burbuja sin preocupaciones tienen que enfrentarse a ellas de nuevo y deben prepararse para ello. Pero, el resto de personas también tendrán que enfrentarse a situaciones de incertidumbre básicamente centradas en, como se suele decir, salud, dinero y amor:
- ¿Qué pasa con el coronavirus? Seguimos sin saber donde está. Está controlado pero sigue circulando. Nos mostraremos mucho más preocupados por la higiene personal y el distanciamiento que nunca. Si te estornuda una persona a tu lado ya nunca más la mirarás como hacías antes. Esto se intensifica para aquellos casos de personas que han perdido a algún familiar o allegado debido al coronavirus y que todavía se encuentra en alguna fase del duelo por la pérdida.
- ¿Qué pasa con la economía? La crisis económica mundial es de grandes dimensiones por lo que la pérdida de puestos de trabajo y por tanto de ingresos se verá acentuada, con todas las preocupaciones que eso conlleva. Como siempre pasa en las crisis, unos sectores se verán incluso beneficiados por ella, pero no todo el mundo tendrá la fortuna de trabajar en ellos. Que le pregunten a los hosteleros, sector turístico u ocio.
- ¿Qué pasa con nuestras relaciones? Esperemos que hayan salido reforzadas de este periplo. Al menos aquellas que merecían la pena estoy seguro de que se han mantenido en la distancia de una u otra forma. Pronto volveremos a enfrentarnos a ellas y ver en qué punto está ahora. Algunas habrán salido reforzadas sí, pero otras todo lo contrario. En este apartado está el caso de aquellas que han tenido que convivir tanto tiempo juntas, a veces en espacios reducidos sin apenas intimidad o posibilidad de escapar ante un conflicto interpersonal. Estos días se han escuchado a muchas parejas (o lo que sean) discutir en sus casas y todo el vecindario se ha enterado. Esperando que solo fuera una discusión y no llegara a más, veremos como terminan esas historias personales ya que quizás se hayan dado cuenta de que no eran tan íntimas.
Todo esto puede volver a las personas un poco más irascibles hasta que no retomemos la auténtica normalidad, ya que recordemos que durante un tiempo solo existirá “nueva normalidad” adaptada a seguir evitando la expansión del virus. Por ese motivo, aunque nos dejen libres que sea con responsabilidad o volveremos a caer en la trampa. Dicen que los humanos somos los únicos animales que tropezamos dos veces con la misma piedra. Sin responsabilidad no hay libertad.
Más ansiedad y estrés tras el confinamiento
Según un estudio publicado por la revista The Lancet en marzo de 2020, es posible que existan efectos psicológicos negativos en una gran número de personas tras la cuarentena relacionados con el estrés postraumático, aumento de la irritabilidad, depresión y ansiedad. Durante la cuarentena estos síntomas ya suelen ser evidentes, pero no terminan ahí sino que se pueden prolongar incluso durante varios años.
La razones que argumentan en mayor medida la posibilidad de sufrir estos efectos psicológicos negativos del confinamiento son:
- Haber estado más tiempo sometidas al confinamiento o aislamiento de manera más restrictiva o en soledad.
- Ser personal sanitario, relacionado con la mayor carga de trabajo, el estrés, la frustración y la impotencia de ver como el virus acaba incluso con vidas de personas a pesar del esfuerzo realizado.
- Tener antecedentes de enfermedades psicológicas. Todos los problemas que acarrea esta crisis pueden hacer que refloten de nuevo depresiones ya superadas y otro tipo de trastornos.
- Problemas económicos. Como ya avanzamos, los problemas económicos, la pérdida de trabajo y la consecuente imposibilidad de afrontar los gastos diarios como el pago del alquiler pueden suponer un gran factor de riesgo para el incremento de este tipo de enfermedades mentales.
Vivimos una época de crisis pero ahora más que nunca tenemos que valernos de una de las mejores capacidades humanas: nuestra resiliencia.
_
Referencias:
Samantha K Brooks, S.K., Webster, R.K, Louise E Smith, L.E., Woodland, L., Wessely, S.,Greenberg, N., Rubin, J. (2020). The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. The Lancet Vol 395, 912-920[:en]All the world is speaking that if the confinement produces anxiety, stress or if all this can repercutir in our psychological welfare. However, the problem is not really that in yes, but of who proceed or of which context treats for each which, are not alarmist. In fact, for a big number of people these moments of confinement are being a raft of oil for his psychological states. A lot of people prefer to be more isolated that presionadas by the society in which we live, already was by own conviction or by some type of mental problem that can be suffering.
>> Article related: Fear to the coronavirus: recommendations to keep the calm.
The fact to be home put means largely an escapatoria to the life bustled, to his stress and to his community anxiety that generates so much compulsory social act, unlucky work and daily situations that us incomodan until devaluating our emotional and psychological state. So much it is like this, that in crowd of occasions are wishing to arrive home. Now it seems that suddenly all are wishing to go out of her. But, no all.
The people that suffers of anxiety generalised or some phobia are living his best days in years. Why it can be this? The disorder by anxiety generalised is that whereby a person shows a constant worry or very often with regard to crowd of things without that it was able to control these thoughts, that to his time generate irregular behaviours. These people that right now find in a comfortable zone, inside his houses, have seen relieved part of his symptoms since they do not have to confront to many of his daily worries. To his time, the state of global anxiety because of the crisis that lives the rest of the humanity creates also a false expectation that his worries were not so big like the current world-wide crisis and that his anxiety has expanded of community way by what recesses in some way this feeling of internal solitude produced by the personal worries, that no longer are personal, but common to a lot of other people.
Of course, we do not speak of all the people, only of those that because of this crisis see separated the worries that it inmovilizan. Others, are suffering crisis of anxiety because of problems that have gone back greater, those people more hipocondríacas with greater fear to the virus, people to which has moved them his worry to the economic field or even to the personal field because of the loss of intimate relations or bad management of these because of the confinement. Also I include in this section to those people that now have to paginate his works with the care of boys or greater during a greater time of the usual and that in a principle can high general levels of stress. Besides, It is producing a phenomenon in a high percentage of the population with the conciliation of the dream and the hygiene of the dream. By some reason, dream and wake up us more and this can affect to the our emotional state. Another big reason of worry is the community of the people with disorders of the spirit, like the grave depression, that could see increased because of the extreme solitude of some cases.
«The freedom supposes responsibility. Therefore the greater part of the men fear it so much» George Bernard Shaw.
Now well, put you for one moment in the skin of a person that suffer social phobia. These people avoid at all costs the social acts or all that that expose them in front of a public, by shame to not being to the height or think non able to make some activities that for others result daily and normal, as it can be go to the butcher’s and ask properly. These people, generally with a low self-esteem, costs them make simple things that involve to relate with other people by fear to the what will say the other of his acts. These people are living at present under a false reality that recesses them to minima his states of anxiety: the confinement.
>> Article related: Strategies of afrontamiento in front of the stress.
Have more fear to go out and recover our lives that to the own virus?
It approaches the moment to go out of our houses and to restart our lives, to be free. A lot of people already had created routines in social isolation and parked the rest of labour and social obligations by what the return to the reality will have also his consequences. As we explain in the previous paragraphs, the people with more fears and insecurities that lived in a bubble without worries have to confront to them again and have to prepare for this. But, the rest of people also will have to confront to situations of uncertainty basically centred in, as it is used to say, health, money and love:
- What happens with the coronavirus? We follow without knowing where is. It is controlled but follows circulating. We will show us much more concerned by the personal hygiene and the distance that never. If you estornuda a person to your side already never more will look it as you did before. This intensifies for those cases of people that have lost to some familiar or gathered because of the coronavirus and that still finds in some phase of the duel by the loss.
- What happens with the economy? The world-wide economic crisis is of big dimensions by what the loss of places of work and therefore of income will see stressed, with all the worries that this comports. As it always happens in the crises, some sectors will see even benefited by her, but no all the world will have the fortune to work in them. That they ask him to the innkeepers, tourist sector or leisure.
- What happens with our relations? We expect that they have gone out reinforced of this periplo. At least those that were worth it am safe that they have kept in the distance of one or another form. Soon we will go back to confront us to them and see in which point is now. Some will have gone out reinforced yes, but other all the contrary. In this section is the case of those that have had to coexist so much together time, sometimes in spaces reduced without hardly privacy or possibility to escape in front of an interpersonal conflict. These days have listened to a lot of couples (or what are) argue in his houses and all the vecindario has knowledgeable. Expecting that only it was a discussion and did not arrive to more, will see as they finish these personal histories since perhaps they have darse# cuenta that they were not so intimate.
All this can go back to the people a bit more irascible until we do not restart the authentic normality, since we remember that during a time only will exist “new normality” adapted to be followed avoiding the expansion of the virus. By this reason, although they leave us free that was with responsibility or will go back to fall in the cheat. They say that the humans are the only animals that trip twice with the same stone. Without responsibility there is not freedom.
More anxiety and stress after the confinement
According to a study published by the magazine The Lancet , is possible that exist negative psychological effects in a big number of people after the quarantine related with the stress postraumático, increase of the irritability, depression and anxiety. During the quarantine these symptoms already are used to to be evident, but do not finish here but they can prolong even during several years.
The reasons that argue in elder measured the possibility to suffer these negative psychological effects of the confinement are:
- Have been more time subjected to the confinement or isolation of way more restrictiva or in solitude.
- Be personal sanitary, related with the greater load of work, the stress, the frustration and the impotence to see like the virus finish even with lives of people in spite of the effort made.
- Have antecedents of psychological illnesses. All the problems that involves this crisis can do that refloten again depressions already surpassed and another type of disorders.
- Economic problems. As we already advance, the economic problems, the loss of work and the consistent impossibility to face the daily costs like the payment of the rent can suppose a big factor of risk for the increase of this type of mental illnesses.
We live a period of crisis but now more than ever have to cost us of one of the best human capacities: our resilience.
_
References:
Samantha K Brooks, S.K., Webster, R.K, Louise E Smith, L.E., Woodland, L., Wessely, S.,Greenberg, N., Rubin, J. (2020). The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. The Lancet Vol 395, 912-920[:gl]Todo o mundo está a falar que si o confinamento produce ansiedade, tensión ou si todo isto pode repercutir no noso benestar psicolóxico. Con todo, o problema non é realmente ese en si, senón de quen proceda ou de que contexto trátase para cada cal, non sexamos alarmistas. De feito, para un gran número de persoas estes momentos de confinamento están a ser unha balsa de aceite para os seus estados psicolóxicos. Moitas persoas prefiren estar máis illadas que presionadas pola sociedade na que vivimos, xa sexa por propia convicción ou por algún tipo de problema mental que poida estar a padecer.
>> Artigo relacionado: Medo ao coronavirus: recomendacións para manter a calma.
O feito de estar en casa metidos significa en gran parte unha escapatoria á vida atarefada, á súa tensión e á súa ansiedade comunitaria que xera tanto acto social obrigatorio, traballo desafortunado e situacións diarias que nos incomodan até devaluar o noso estado emocional e psicolóxico. Tanto é así, que en multitude de ocasións estamos a desexar chegar a casa. Agora parece que de súpeto todos estamos a desexar saír dela. Pero, non todos.
A xente que sofre de ansiedade xeneralizada ou algunha fobia están a vivir os seus mellores días en anos. Por que pode ser isto? O trastorno por ansiedade xeneralizada é aquel por o cal unha persoa mostra unha preocupación constante ou moi a miúdo respecto de multitude de cousas sen que sexa capaz de controlar eses pensamentos, que á súa vez xeran comportamentos irregulares. Estas persoas que agora mesmo se atopan nunha zona cómoda, dentro das súas casas, viron aliviados parte dos seus síntomas xa que non teñen que enfrontarse a moitas das súas preocupacións diarias. Á súa vez, o estado de ansiedade global debido á crise que vive o resto da humanidade crea tamén unha falsa expectativa de que as súas preocupacións non eran tan grandes como a actual crise mundial e que a súa ansiedade se expandiu de maneira comunitaria polo que se rebaixa en certo xeito ese sentimento de soidade interna producida polas preocupacións persoais, que xa non son persoais, senón comúns a moita outra xente.
Por suposto, non falamos de todas as persoas, só daquelas que debido a esta crise ven apartadas as preocupacións que o inmobilizan. Outras, están a sufrir crise de ansiedade debido a problemas que se volveron maiores, aquelas persoas máis hipocondríacas con maior medo ao virus, persoas ás que se lles trasladou a súa preocupación ao ámbito económico ou mesmo ao ámbito persoal debido á perda de relacións íntimas ou mala xestión destas debido ao confinamento. Tamén inclúo neste apartado a aquelas persoas que agora teñen que compaxinar os seus traballos co coidado de nenos ou maiores durante un maior tempo do habitual e que nun principio pode xeneral altos niveis de tensións. Ademais, está a producirse un fenómeno nunha porcentaxe alta da poboación coa conciliación do soño e a hixiene do soño. Por algún motivo, soñamos e espertámonos máis e iso pode afectar ao o noso estado emocional. Outro gran motivo de preocupación é o colectivo das persoas con trastornos do ánimo, como a depresión grave, que puido verse incrementada debido á extrema soidade dalgúns casos.
«A liberdade supón responsabilidade. Por iso a maior parte das persoas témena tanto» George Bernard Shaw.
Agora ben, ponche por un momento na pel dunha persoa que sufra fobia social. Estas persoas evitan custe o que custe os actos sociais ou todo aquilo que os expoña ante un público, por vergoña a non estar á altura ou pensar non capaces de realizar certas actividades que para outros resultan cotiás e normais, como pode ser ir á carnicería e pedir correctamente. Estas persoas, xeralmente cunha autoestima baixa, cústalles realizar cousas sinxelas que impliquen relacionarse con outras persoas por medo ao que dirán os demais dos seus actos. Estas persoas están a vivir actualmente baixo unha falsa realidade que lles rebaixa a mínimos os seus estados de ansiedade: o confinamento.
>> Artigo relacionado: Estratexias de afrontamiento fronte á tensión.
Temos máis medo a saír e recuperar as nosas vidas que ao propio virus?
Achégase o momento de saír das nosas casas e de retomar as nosas vidas, de ser libres. Moita xente xa creara rutinas en illamento social e aparcado o resto de obrigacións laborais e sociais polo que o retorno á realidade terá tamén as súas consecuencias. Como explicamos nos parágrafos anteriores, as persoas con máis medos e inseguridades que vivían nunha burbulla sen preocupacións teñen que enfrontarse a elas de novo e deben prepararse para iso. Pero, o resto de persoas tamén terán que enfrontarse a situacións de incerteza basicamente centradas en, como se adoita dicir, saúde, diñeiro e amor:
- Que pasa co coronavirus? Seguimos sen saber onde está. Está controlado pero segue circulando. Mostrarémonos moito máis preocupados pola hixiene persoal e o distanciamento que nunca. Si che estornuda unha persoa ao teu lado xa nunca máis a mirarás como facías antes. Isto intensifícase para aqueles casos de persoas que perderon a algún familiar ou achegado debido ao coronavirus e que aínda se atopa nalgunha fase do duelo pola perda.
- Que pasa coa economía? A crise económica mundial é de grandes dimensións polo que a perda de postos de traballo e por tanto de ingresos verase acentuada, con todas as preocupacións que iso leva. Como sempre pasa nas crises, uns sectores veranse mesmo beneficiados por ela, pero non todo o mundo terá a fortuna de traballar neles. Que lle pregunten aos hostaleiros, sector turístico ou lecer.
- Que pasa coas nosas relacións? Esperemos que saian reforzadas deste periplo. Polo menos aquelas que merecían a pena estou seguro de que se mantiveron na distancia dunha ou outra forma. Pronto volveremos enfrontarnos a elas e ver en que punto está agora. Algunhas sairían reforzadas si, pero outras todo o contrario. Neste apartado está o caso daquelas que tiveron que convivir tanto tempo xuntas, ás veces en espazos reducidos sen apenas intimidade ou posibilidade de escapar ante un conflito interpersoal. Estes días escoitáronse a moitas parellas (ou o que sexan) discutir nas súas casas e toda a veciñanza decatouse. Esperando que só fose unha discusión e non chegase a máis, veremos como terminan esas historias persoais xa que quizais se deron conta de que non eran tan íntimas.
Todo isto pode volver ás persoas un pouco máis irascibles ata que non retomemos a auténtica normalidade, xa que lembremos que durante un tempo só existirá “nova normalidade” adaptada a seguir evitando a expansión do virus. Por ese motivo, aínda que nos deixen libres que sexa con responsabilidade ou volveremos caer na trampa. Din que os humanos somos os únicos animais que tropezamos dúas veces coa mesma pedra. Sen responsabilidade non hai liberdade.
Máis ansiedade e estrés tras o confinamento
Segundo un estudo publicado pola revista The Lancet, é posible que existan efectos psicolóxicos negativos nun gran número de persoas tras a corentena relacionados coa tensión postraumática, aumento da irritabilidad, depresión e ansiedade. Durante a corentena estes síntomas xa adoitan ser evidentes, pero non terminan aí senón que se poden prolongar mesmo durante varios anos.
As razóns que argumentan en maior medida a posibilidade de sufrir estes efectos psicolóxicos negativos do confinamento son:
- Estar máis tempo sometidas ao confinamento ou illamento de maneira máis restritiva ou en soidade.
- Ser persoal sanitario, relacionado coa maior carga de traballo, a tensión, a frustración e a impotencia de ver como o virus acaba mesmo con vidas de persoas a pesar do esforzo realizado.
- Ter antecedentes de enfermidades psicolóxicas. Todos os problemas que carrexa esta crise poden facer que refloten de novo depresións xa superadas e outro tipo de trastornos.
- Problemas económicos. Como xa avanzamos, os problemas económicos, a perda de traballo e a consecuente imposibilidade de afrontar os gastos diarios como o pago do aluguer poden supor un gran factor de risco para o incremento deste tipo de enfermidades mentais.
Vivimos unha época de crise pero agora máis que nunca temos que valernos dunha das mellores capacidades humanas: a nosa resiliencia.
_
Referencias:
Samantha K Brooks, S.K., Webster, R.K, Louise E Smith, L.E., Woodland, L., Wessely, S.,Greenberg, N., Rubin, J. (2020). The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence. The Lancet Vol 395, 912-920[:]





Añadir Comentario