Sexualidade

(Español) ¿Deseo sexual, ganas o amor?

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La motivación por el sexo es una de las conductas adaptativas primarias que más nos mueven a todos, que más nos interesan. El gran placer que suscita en nosotros es el encargado de motivarnos para su práctica, en todas sus formas y condiciones. 

El sexo es una herramienta necesaria para la supervivencia de la especie y en los humanos tenemos el privilegio de que la naturaleza nos ha brindado la oportunidad de disfrutarlo al máximo; por lo que independientemente de la orientación sexual que se tenga; con quien se practique o bien se realice en solitario podemos estar agradecidos de que gracias al él tenemos una manera muy saludable de obtener placer de forma natural, con todos sus beneficios.

Disfrutar libremente de nuestra sexualidad es de las mejores experiencias para cualquier persona. Hoy en día tenemos multitud de fórmulas para mejorar nuestra satisfacción sexual, con especialistas en ello, como es el caso de Vivesex, que nos proporcionarán todos los elementos necesarios para su práctica y disfrute, ya sea mediante métodos más tradicionales o los más sofisticados juguetes y estimulantes sexuales. 

¿Tengo ganas de sexo o me estoy enamorando?

Nuestra propia naturaleza nos impulsa a esa relación y a establecer vínculos con las personas para satisfacer esa necesidad biológica, que en ocasiones se compensa mediante la masturbación en solitario. En las relaciones interpersonales existen muchos condicionantes para que sean satisfactorias, mediadas todas ellas por nuestras emociones y pensamientos sobre la situación, el contexto y las propias necesidades biológicas. 

Es aquí donde nace la principal diferencia cuando intentamos diferenciar entre deseo sexual, ganas de tener sexo y practicar sexo con amor.

Diferencias entre ganas de sexo, deseo sexual y el amor

Culturalmente está bastante establecido que realizar el amor se realice con una persona a la que se quiere más allá del vínculo sexual propiamente dicho; despierta otro tipo de emociones en nosotros mismos, existe una complicidad y una relación externa al sexo, como si de una amistad se tratase. En este sentido, podríamos decir que cuando practicamos la masturbación sería amor propio, ¡qué mejor que quererse a uno mismo!

Sin embargo, existe una diferencia sustancia entre el deseo sexual y las ganas de practicar sexo sin más. Ninguna de ellas es mejor que la anterior, ni mejor que hacer el amor, pero tiene diferentes matices emocionales. Tanto desear como tener ganas están relacionadas con hacer el amor. Es evidente que el amor no se puede hacer sin deseo sexual o ganas de hacerlo, sino ya no sería hacer el amor sino una mera formalidad de la pareja que puede traer a la larga algunos problemas sexuales derivados. 

Un objetivo común: la gratificación sexual

Las tres formas de ver la atracción sexual tiene un objetivo común: la gratificación y el placer. Todas ellas liberan testosterona y estrógenos para incrementar el libido de las personas en busca de ese objetivo.

La planificación de ese objetivo, el tiempo que le dedicamos para conseguirlo y las emociones que despierta es lo que diferencia el deseo sexual hacia una persona y las ganas o atracción sin más hacia ella. El deseo se madura en el tiempo. Se produce cuando nos gusta una persona y empezamos a pensar en ella; a realizar conductas para intentar contactar con esa personas; verla más; cambiamos nuestros hábitos (nos compramos un perfume nuevo, ropa nueva, etc.); tenemos detalles con esa persona o la intentamos seducir de alguna manera para que nos preste mayor atención y despertar en ella también esa misma atracción sexual. 

El deseo sexual implica una planificación temporal de tiempo y objetivos. Sin embargo, las ganas o la atracción sexual por alguien es más parecido a un impulso mucho más momentáneo en el tiempo. Es esa chocolatina que vemos en el supermercado y que nos despierta una necesidad inmediata de consumirla, a veces incluso perdiendo el control. Las ganas sexuales es el sexo esporádico con una persona que solo despierta una motivación básica primaria de obtener una satisfacción inmediata. Ese ese ligue de una noche. El deseo sexual por lo contrario es el ligue más premeditado. Por último, el amor se logra por el cúmulo de todas ellas más el resto de relación interpersonal de confianza e intimidad. 

Ganas, deseo y amor pueden ir unidos o separados

Toda relación personal despierta unos determinados sentimientos, complicidades e intimidades en función del grado emocional que nos implique, al igual que existen diferentes tipos de amor existen también diferentes tipos de atracciones sexuales. No es que una sea mejor que otra, siempre y cuando se tengan claro sus diferentes compromisos y pueden ir juntas o separadas, tal que: 

  1. Un deseo puede empezar por unas ganas y convertirse en el amor más correspondido. 
  2. Las ganas a su vez pueden quedarse solo en ganas satisfechas (o no), convertirse en encaprichamiento y deseo sexual y no llegar a amor. 
  3. El deseo sexual puede producirse con el paso del tiempo, cuando previamente no había esas ganas sexuales. Por ejemplo, este es el caso de amistades o personas que conoces y finalmente terminan teniendo también relaciones. 

El deseo también está relacionado con la pérdida

Otra de las claves para diferenciar entre deseo, simples ganas o amor es la necesidad que despierta o la posibilidad de pérdida que genera. El deseo también genera la posibilidad de pérdida y cuanto más quieres a una persona, más deseo tienes de estar con ella porque el sentimiento de tristeza y la ansiedad que genera su pérdida sería mayor. Sin caer en la dependencia emocional, ese cierto miedo es lo que al final muchas veces nos bloquea de tener ciertas relaciones interpersonales más fuertes; por evitar ese posible dolor que muchas veces es irracional, y que mantiene a las personas en relaciones más del tipo de interés sexual esporádico, de ganas, sin complicaciones emocionales. 

Todas las opciones son válidas siempre y cuando no repercutan en la vida personal, de pareja, generen sentimientos encontrados, malestar emocional u otros trastornos sexuales derivados como podría ser el deseo sexual inhibido. Estos problemas deberían ser consultados con un psicólogo especialista, un sexólogo. Disfruta del sexo, de tus relaciones. Disfruta de ti. 

Iván Pico

Director y creador de Psicopico.com. Psicólogo Colegiado G-5480 entre otras cosas. Visita la sección "Sobre mí" para saber más. ¿Quieres una consulta personalizada? ¡Escríbeme!

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