Salud

La imagen corporal percibida en pacientes con cáncer.

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Padecer cualquier tipo de enfermedad merma al organismo tanto a nivel físico como psicológico. Todos los esfuerzos de nuestro cuerpo, y en primera instancia del sistema inmunológico, se centran en combatir la causa que nos enferma lo que nos debilita en todos los sentidos, incluido el mental.

En el caso de pacientes del tan odiado cáncer, los trastornos psicológicos más frecuentes asociados a padecer la enfermedad son la ansiedad, originada por la incertidumbre y el miedo que origina la enfermedad de por sí; la depresión o trastornos del estado de ánimo por la situación difícil que se tiene que afrontar; y trastornos derivados del estrés que general el tratamiento y los eventos que se ven modificados por causa de la enfermedad (familia, trabajo, economía, amistades…) que llegan a ser traumáticos en muchos casos. Los trastornos del sueño son también comunes a las personas que pasan por cualquier enfermedad tanto por causas psicológicas como por el malestar derivado del propio dolor que genera la enfermedad, cirugías o la incomodidad de tener que estar conectado a los diferentes artilugios médicos (catéteres, sondas, drenajes…).

Cáncer y su efectos sobre la imagen personal percibida.

El tan agresivo tratamiento del cáncer puede provocar que los pacientes sufran a nivel emocional no solo debido a la propia enfermedad en sí sino a los efectos colaterales del tratamiento sobre su cuerpo a nivel físico y estético. La imagen personal se ve alterada (alopecia, cicatrices, mutilaciones, etc.)  y en algunos casos esta situación puede llegar a desarrollar trastornos de la imagen corporal que afectan directamente a la autoestima y bienestar emocional de estos pacientes.

Cuando la imagen corporal se vuelve negativa.

La imagen corporal es la representación mental que cada persona tiene sobre su propio aspecto físico. Cuando una persona tiene la imagen corporal positiva se muestra segura y cómoda consigo misma y es capaz de percibir su cuerpo de forma clara y real, de valorarlo y apreciarlo consciente de que solo es una parte del conjunto de la persona ya que la personalidad tiene un peso mayor dentro de la identidad personal. Sin embargo, una persona que ve su imagen corporal de forma negativa lo hace de forma distorsionada, se avergüenza de sí misma y se muestra ansiosa e incómoda ante su cuerpo.

Los efectos psicológicos en la autoimagen pueden llegar alterar los comportamientos que antes eran habituales o más cotidianos como mirarse al espejo, salir a pasear o hacer la compra. En definitiva, puede llegar a ser causa de disminución de las relaciones interpersonales. El afectado no afronta su nueva identidad y no la encaja de forma positiva en las aspiraciones y deseos del momento actual al compararse con su imagen anterior a la enfermedad.

Durante el tratamiento el cuerpo se debilita y gran parte de los efectos secundarios se reflejan en el exterior: alopecia, palidez, edemas, mutilaciones, cambios de peso, etc., además de la pérdida de energía que evidentemente afecta también a la energía emocional y al estado de ánimo. Esta imagen transformada puede llevar a la persona a no conocerse a sí misma, a sentir que está dentro de otra persona, que su cuerpo ya no le pertenece (Rosenberg, et al. 2013).

Actualmente, existen técnicas de cirugía estética capaces de reconstruir parte de las zonas dañadas por los efectos secundarios del tratamiento oncológico contra el cáncer. Una de las más novedosas es la micropigmentación mediante la cual se puede reconstruir el pezón de la mama perdida o incluso realizar tratamientos de micropigmentación para cubrir zonas afectadas por la alopecia como cejas o cabeza dejando una estética más cercana a la imagen del paciente que influirá positivamente sobre su autoestima personal.

Además de la alopecia, las cicatrices o mutilaciones suelen ser muy visibles por lo que afectan directamente a la imagen personal. En el caso del cáncer del mama, las mujeres a las que se les ha tenido que extirpar un seno (o ambos) tienen una experiencia más negativa sobre su imagen corporal que las que fueron tratadas sin tener que realizar mastectomías, sobre todo a corto plazo (Rosenberg, et al. 2013). Esto conduce a un deterioro de la calidad de vida y niveles bajos de autoestima, mayor irritabilidad y propensión a la depresión. En estos casos, la micropigmentación puede ser una solución parcial ya que permite dibujar de nuevo el pezón o pezones perdidos por la persona afectada.

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Tomar medidas para mejorar la autoestima es parte de la resiliencia que generan muchos de los pacientes que se ven afectados por cáncer. Su capacidad de superación ante una adversidad de este calibre les hace retomar la vida desde otra perspectiva intentando aprovecharla al máximo en todos lo sentidos y para ello es fundamental sentirse bien con uno mismo.

Referencias. Rosenberg S.M., Tamimi R.M., Gelber S., Ruddy K.J., Kereakoglow S., Borges V.F., et al. (2013). Body image in recently diagnosed young women with early breast cancer. Psycho-Oncology, 22, 1849-1855.

Sobre el autor

Iván Pico

Graduado en Psicología (UNED). Nº Colegiado G-5480. Diplomado en Ciencias Empresariales (USC). Máster en Psicología del Trabajo y las Organizaciones. (INESEM). Máster Universitario Oficial en Orientación Profesional (UNED). Posgrado en Neuromarketing (Universidad Camilo José Cela). Técnico Deportivo Nivel II, fútbol sala (RFEF). Especialista en Psicología Aplicada al Deporte. Etc, etc…
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